Sigue mis pasos por email ;)

viernes, septiembre 23, 2005

sinmí

Ante el espejo mi ser y mi rostro reflejado.
Me mira fijamente y me reconozco en él.
Primero llega el reconocimiento de da la costumbre, luego comienza a haber algo más y acaricio todas las imperfecciones ya palpadas y memorizadas. Nuestros secretos compartidos.
Así paso un segundo, dos segundos, cinco minutos; y diez !y treinta¡. Hasta que ese rostro pierde para mí el sentido.
Me hundo en mi propia mirada, que me devuelve abismos e interrogantes. Acaricio mis labios, mi nariz, mis párpados, y siento el tacto de mis manos mientras las veo.
Pero igual que la palabra repetida mil veces, igual que la melodía infinita de mismas notas; he pasado la barrera y esos rasgos, de repente, no tienen significado.
¿Soy ésta yo? ¿Es este rostro el mio? ¿Significan algo estas cejas, estos pómulos, esta barbilla?¿Qué me dice esa mirada?¿Quién eres tú?¿De dónde vienes?
Me vuelvo loca y deliro ante ese reflejo. El iris del ojo me hipnotiza y arrastra a sus oscuros pozos. La niña deja de ser negra, y ya nada tiene forma. Toco aquello que desconozco y..Mis labios..¿son éso labios? ¿Dientes... o piedras de nácar? Sin darme cuenta me araño y sólo el dolor me hace despertar.
Por poco me pierdo en el abismo del sin sentido, quizá la próxima no logre escapar.

6 comentarios:

X. dijo...

Hay un fragmento de un poema de Borges que dice:
"(...)
hoy, al cabo de tantos y perplejos
años de errar bajo la varia luna,
me pregunto qué azar de la fortuna
hizo que yo temiera los espejos.

Espejos de metal, enmascarado
espejo de caoba que en la bruma
de su rojo crepúsculo disfuma
ese rostro que mira y es mirado,

infinitos los veo, elementales
ejecutores de un antiguo pacto,
multiplicar el mundo como el acto
generativo, insomnes y fatales.

Prolongan este vano mundo incierto
en su vertiginosa telaraña;
a veces en la tarde los empaña
el hálito de un hombre que no ha muerto.

Nos acecha el cristal. Si entre las cuatro
paredes de la alcoba hay un espejo,
ya no estoy solo. Hay otro. Hay el reflejo
que arma en el alba un sigiloso teatro.
(...)
Tu post me ha recordado textos, autores y la época, hace años, en que descubrí a Borges, sus versos y los espejos.
Muchas gracias por eso, Illa, y un beso.

Zifnab dijo...

A veces me miré y vi a otro y miré para otro lado para engañarme...

coco dijo...

Quizás.
Quizás caminar en otros zapatos ayude a limar la cara del espejo...

Isthar dijo...

Estoy segura de que lograrás seguir escapando :)

Me ha hecho sonreír la coincidencia ;)

illa dijo...

Gracias por ese fragmento X. Me ha hecho sentirme cercana a Borges, y me ha gustado :)

Steam Man dijo...

Dicen que uno siempre es más que la suma de sus partes... aunque la verdad es que la prueba del espejo es bastante complicada. Simplemente te reconoces como esa imageb...aunque haya dias que incluso mirándose uno las propias manos parezcan desconocidas, piensas en su morfología y te preguntas "¿por que?"