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jueves, mayo 08, 2008

Quién da más

Parece que ahora sólo actualizo mes a mes. No es por falta de ganas, sino por pereza (no siempre a las ganas le acompaña la iniciativa, seamos francos, y me arriesgaría a decir que mi generación de eso sabe, y mucho).
Va habiendo noticias en mi entorno, aún no vívidas, que me tienen en un estado de anhelo continuo: me siento como depredador agazapado que, a la mínima señal, saltará e irá en pos de su presa.
Ya conté en mi anterior post que el año que viene me caso (así, pimpampum), y la efervescencia sentida por la anticipación de este evento me tuvo atareada las primeras semanas tras la decisión. Digo efervescencia porque así lo he vivido: como una subida de adrenalina (parelalismo de la pastilla efervescente que se sumerge en el agua y comienza a bullir) que se va calmando poco a poco hasta diluirse y volver a dejar todo en calma, pero con un regusto amargo.
El regusto amargo es el saber que ahora lo que toca es ahorrar, y mucho. Y eso es lo que peor se me da (tiene su gracia, teniendo en cuenta que es lo que mejor se le daba a mi abuelo y lo que mejor se le da a mi padre. Pero las tradiciones parecen ir perdiéndose, por suerte o desgracia).
Pero bueno, que ya prácticamente tenemos fecha, sitio, lista de invitados, y hasta excel con la música detallado (es que me hacía ilusión esta parte. Tengo casi decidido que el I want Candy de Bow wow wow tiene que estar en el momento de salida del pastel, ¿no sería fantástico?).

Como decía, según se iba diluyendo la efervescencia de este momento, ha ido retomando su posición dominante la emoción ante la perspectiva de mi viaje a Japón este verano (en agosto, el peor mes de todos, lo sé). También lo tenemos casi todo cerrado: aviones, hoteles, guías..y exceso de información (y de amigos que han estado / estarán / conocen a alguien que ha estado en Japón. He pasado de no tener con quién hablar del tema a preguntarme a quién de toda esta gente le pregunto).
Y es curioso porque, cuanto más se acerca la fecha del viaje, más me olvido yo de Japón (pero ya tuve mi fiebre, ya..) y me veo influencianda por la denominada Hallyu, o Korean wave (ola coreana) o cuantas más acepciones quieran dedicarle a la creciente popularidad e influencia de la cultura popular coreana: o sea, a la fiebre por los kdramas, kmovies, música coreana y demás producciones de masa que lleva años arrasando en Asia y de la que yo me habré hecho acérrima consumidora hará...¿un año? aproximadamente.
Para resumir, tras la huelga de guionistas que me dejara sin alimento audiovisual... toda mi atención giró drástica y casi definitivamente hacia los sites tipo http://www.d-addicts.com/ y todos sus derivados, gracias a los cuales podía continuar consumiendo ocio (mi desafío ahora mismo está ya en entrar en http://clubbox.co.kr/ e intentar entender algo para hacerme con los raws de las series).

(Por cierto, y dejadme hacer un nuevo inciso, me parece muy interesante esta tendencia a crear softsub en lugar de hardsub (hardsubbed videos), que le llaman, para poder seguir compartiendo archivos sin que les ataquen temas legales y de derechos sobre las series de la que se facilitan los subtítulos. Es algo a valorar dentro del debate del Torrent, P2P y demás)

En realidad, tiene su gracia, porque por un lado están haciéndose cada vez más visibles (ya hay pelis de estas en los videoclubs, sí, esos que dicen están a punto de desaparecer) y reconociéndose creaciones coreanas tan brillantes como I'm a cyborg, but it's ok (del mismo director de Lady Vangeance y demás. Ahora que lo pienso, a partir del visionado de películas como Bin Jip, Oldboy, etc empezó mi relación con todo este mundillo), con dramas, le dicen ellos, pero en realidad son teleseries comparables a cualquier Rebelde Way o culebrón al alza, con, eso sí, características propias que las hacen únicas de algún modo (el imposible-ineludible-intenso triángulo amoroso (es que es más intenso el que dibujan ellos, ved alguna de estas series y lo entenderéis), las enfermedades terminales de alguno de los protagonistas, el protagonismo de la tecnología (móviles: la estrella, no me extrañó nada que en el Mobile World todo fueran japoneses y coreanos), la importancia de los valores tradicionales familiares, etc etc. )
Está bien porque, por muy criticables o no que sean, yo he aprendido cultura coreana, geografía, idiomas y hasta otro tipo de músicas que nunca hubiese escuchado.
Dicho esto, esta fiebre Hallyudense + la fiebre a Facebook en el trabajo, la boda, el viaje a Japón, los preparativos de otros eventos y demás...me tienen continuamente abducida (o así me siento a veces) y en suspense.

Así que sí, soy más friki que nunca (ahora que la palabra está más de moda que nunca, también): planifico campañas de chikilicuatre y me paso el día hablando de CTR's, Interactive ratios, SEO, SEM y demás en el trabajo; soy una trabajadora a Facebook pegada, me compro revistas específicamente de y para novias (algo que nunca creí iba a hacer), cuando voy al Fnac me posiciono directamente ante las guías de Japón, y parezco una adolescente enamorada de los actores coreanos que ya mismo dirá que se quiere ir a vivir a Corea (del sur, of course) Total, ya sé decir en su idioma Te quiero y lo siento... (no se puede escuchar mucho lenguaje más en esos melodramas XDD)
A esto añadiré que no veo solo series coreanas (que os pensabáis), ¡que las japonesas y chinas también están disponibles! Y puedo decir orgullosa que distingo fantásticamente entre japonés - coreano y mandarín.

Quién da más.