Sigue mis pasos por email ;)

viernes, diciembre 07, 2007

Inicio

Está familiarizada con el suelo. Un suelo frío, verde, de grandes cuadros; que le ayuda a a descubrir el mundo a su alrededor.
Juega en él y, en este momento de su vida, en esos 50m2 de suelo gira su vida y se encuentra su todo.
Divertida, juega guiada por su compañero de viaje. Se acerca a una puerta y alza la vista: sus padres, las dos personas referencia de su mundo (antes incluso que el terreno que pisa) están tumbados en la cama en ropa interior. Uno encima del otro, riendo y compartiendo carantoñas. El lacio y dorado cabello de su madre (y que ella ha heredado) cae sobre la tez de su padre. Moreno, barbudo, robusto. Diríase que día y noche fundidos en un abrazo.
Al fondo, la TV. Esa grande y cuadrada pantalla que tanto llama la atención de la niña y que es quizá su tercer elemento más recurrido.
Sus padres la miran, sonríen y la instan a salir de la habitación. Justo en ese momento siente cierto embarazo ante la situación, aún sin saber por qué, y gira su trayectoria.
El estrecho pasillo se abre ante ella. Se levanta y camina con paso torpe.
Pasa de largo la cocina que se encuentra a su derecha sin prestarle la más mínima atención, aunque intuye sus muebles azules y la mesa (justo un palmo más alta que ella) bajo la que se refugia incontables veces, situada contra la pared.
Sigue recto, siguiendo en penumbras el pasillo hasta su fondo. Un camino recto sin pérdidas. Y de repente: luz y risas. Una nueva puerta abierta a mano derecha, y Auri y Manolo, los amigos que comparten pensión con sus padres, tras ella.
También ambos se encuentran relajados sobre la cama, aunque vestidos y sentados; con animosa charla entre ellos.
Ven a la niña que entra, y sonríen.
- Ven Lucía - le dicen hacíéndole señas para entrar - Prueba esto-.
Y alargándole la mano, Manolo le ofrece una chocolatina.
Lucía nunca había visto nada parecido. Se pregunta qué será y su curiosidad y sus anteriores buenas experiencias organolépticas hacen que se lleve el alimento a la boca sin titubeos.
De repente, una explosión de sabor descarrila en su boca. La chocolatina se deshace en ella y siente su suave textura. Ni dulce ni amargo, su sabor hace que todo su ser se concentre en un único sentido, concentrado en sus papilas gustativas (aunque ella sólo sienta llenársele la boca de felicidad). Sus ojos se abren y el mundo se paraliza.
Aún cuando la onza ya ha desaparecido, el sabor permanece y Lucía se relame.

El suelo, sus padres, el sentimiento de embarazo ante la intimidad en la pareja, la TV, el chocolate...
Sus primeras referencias, sus primeros recuerdos...el inicio de sus primeras obsesiones.

martes, noviembre 20, 2007

Roxy y Buzzparadise

A través de Buzzparadise.com, me han ofrecido el privilegio de ser una de las 40 personas que pruebe el nuevo perfume que ha lanzado la, hasta ahora por mí solo conocida por su ropa, marca Roxy.


Ha sido una grata sorpresa (a pesar de que ha tardado un poquito en llegar, pero más vale tarde que nunca) el recibir un pack completísimo de perfume (100ml), gel, crema de cuerpo + neceseres.
Y aún más grata al comprobar que el perfume en sí me gustaba (no nos engañemos, es común el evento en el que te regalan la colonia que arrinconarás al final de la estantería durante el resto del año.


El perfume parece haber sido creado por Antonie Maisondieu (de la casa Givaudan), quien describe su creación de ésta forma :


“Para darle a la escencia un toque único, tu ritmo olfativo dinámico y potenciar todas las facetas de la actitud Roxy, lo primero fue salpicarla con cáscaras de frutas cítricas y bayas aterciopeladas, para resaltar su energía y su carácter juguetón. Después añadí magnolia, lirios del valle y violetas porque son flores alegres con escencias muy luminosas. Para terminar, escogí un toque de almizcle y un magnífico ylang ylang orgánico que, unidos a la riqueza tropical de la flor de plumeria, iluminan el conjunto en una armonía de ámbar salado.”


Vaya, que leyéndole parece que me haya adentrado de nuevo en la novela de El Perfume. Realmente..al igual que cursos de catas de vino, ¿habrá cursos de realización de perfumes? Igual descubro un talento oculto :P


Pues nada, simplemente agradecer el detalle a Buzzparadise y lanzar la idea de un nuevo regalo incluso de cara a Navidad, que El Corte Inglés ya nos está metiendo prisa ;).

Debía este post;).

sábado, noviembre 03, 2007

Lula dice

Lula dice

Tan sólo una vez en su vida se portó de manera irresponsable, se permitió un descanso de conciencia, moral o juicio; y se dejó arrastrar a un abismo que desconocía.

Verano del 2001. Vacaciones en la ciudad natal. Visita a la familia.
Le une un amor filial tan sumamente intenso a su primo; un año menor que ella y de naturaleza loca, homosexual e ingenua; que confía plenamente en su buen juicio y le permite casi todo, creyendo que cada una de las locuras que puede acometer no son más que una fase que le ayudará a convertirse en la gran persona que sin duda será.
Como decíamos…Verano del 2001. Calor. Fiestas de estío. Reunión con viejos amigos y un objetivo común: comerse la noche, la mañana y el mundo. Para lo que cuentan con tantos aliados que lo ven al abasto de sus manos. Comienza la noche del sábado.
Discoteca 1: Reencuentro con conocidos. Todo el mundo parece nervioso, a la espera de algo. Los conocidos se reencuentran. Bromean, ríen, estrechan manos, y comienzan los negocios. Lula, en la retaguardia, lo observa todo.
Las primeras botellas de agua son la también primera evidencia de lo que conlleva el divertimento de esa noche.
Es una estrella. Pruébala, va. No hace casi nada, no pasa nada.
Así que Lula se encomienda al buen juicio de su primo y toma su primera pastilla de diseño. Una estrella que no sabe a qué paraíso la llevará. El pájaro enjaulado que hasta entonces ha sido…pugna por salir. Todo por la razón de experimentar. De formar parte de la sensación común.
Primero tomaremos media. Luego...una entera.
Si la mezclas con alcohol hace más efecto.
Todo el mundo es feliz, orgulloso, y vacila de ello. Lula se lo come todo con los ojos (y el mundo, ya llegará)
Fin de la Discoteca 1: Físicamente agotados (pero psíquicamente estimulados) el grupo de amigos se retira un par de horas al hogar del primo. Lula entre ellos.
Entre risas, conversaciones intrascendentes y cambios de ropa; rayas de speed desaparecen de la mesa del comedor. De nuevo, Lula entre ellos.
La primera fue como cuando se le metía agua por la nariz buceando en la piscina; o cuando la ahogaban sus amigos bromeando. La segunda fue más fácil. Se pareció más a comer peta zetas. Eso era más adictivo.
Las 10 de la mañana y ojos de búho, palabras aceleradas, ánimo por las nubes. Tal fue el efecto de sus nuevos peta zetas.
12 AM. Discoteca 2: Un local herméticamente cerrado e inteligentemente insonorizado. Luces opacas en su interior; y lleno, aunque desde el exterior nadie lo hubiese dicho. Aquí, y a esta hora, el humor que domina parece distinto. Ya no hay risas ruidosas, bromas desfachatadas ni vaciles. Los ojos miran ahora a un punto más lejano y parecen más perdidos; pero sus dueños tienen un objetivo mucho más claro. En consecuencia todos los intercambios son más directos.
Te invito.
Lula busca de nuevo la mirada de aprobación. La encuentra y sonríe.
- Ok. Vamos -.
Entra en una pequeña habitación contigua a la gran sala de música electrónica. Es una habitación pequeña y vacía que la recibe con los brazos abiertos. Una salita camuflada, diríase que hecha para el único cometido de proveer tranquilidad para la satisfacción.
Uno..Dos…Los polvos suben y el carpe díem hace acto de presencia como nunca habría imaginado que podría hacerlo.
Lula sale de la salita y redescubre la esfera social del rito que acaba de realizar. Se siente partícipe del acto, como si de un evento social se tratase (al fin y al cabo, es un evento social, se dice). Evento en el que todos comparten la búsqueda de la misma experiencia a través del mismo medio.
14:00h AM: Mediodía resplandeciente. Lula no sabe si la sensación de sueño es real o ficticia. Pero ríe, abraza y se arrastra hacia su hogar. Como el resto.

Yo digo

Tan sólo una vez en mi vida me porté de manera irresponsable, me permiti un descanso de conciencia, moral o juicio; y me dejé arrastrar a un abismo que desconocía.
Verano del 2001. Vacaciones en la ciudad natal. Visita a la familia.
Siempre me ha unido un amor filial tan sumamente intenso a mi primo; un año menor que yo y de naturaleza loca, homosexual e ingenua; que confíaba plenamente en su buen juicio y le permitía casi todo, creyendo que cada una de las locuras que pudiera acometer no eran más que una fase que le ayudaría a convertirse en la gran persona que sin duda sería.
Como decía…Verano del 2001. Calor. Fiestas de estío. Reunión con viejos amigos y un objetivo común: comernos la noche, la mañana y el mundo. Para lo que contábamos con tantos aliados que lo veíamos al abasto de nuestras manos. Comienza la noche del sábado.
Discoteca 1: Reencuentro con conocidos. Todo el mundo parece nervioso, a la espera de algo. Los conocidos se reencuentran. Bromean, ríen, estrechan manos, y comienzan los negocios. Yo, en la retaguardia, lo observo todo.
Las primeras botellas de agua son la también primera evidencia de lo que conlleva el divertimento de esa noche.
Es una estrella. Pruébala, va. No hace casi nada, no pasa nada.
Así que me encomiendo al buen juicio de mi primo y tomo mi primera pastilla de diseño. Una estrella que no sé a qué paraíso me llevará. El pájaro enjaulado que hasta entonces he sido…pugna por salir. Todo por la razón de experimentar. De formar parte de la sensación común.
Primero tomaremos media. Luego...una entera.
Si la mezclas con alcohol hace más efecto.
Todo el mundo es feliz, orgulloso, y vacila de ello. Yo me lo como todo con los ojos (y el mundo, ya llegará)
Fin de la Discoteca 1: Físicamente agotados (pero psíquicamente estimulados) el grupo de amigos nos retiramos un par de horas al hogar de mi primo.
Entre risas, conversaciones intrascendentes y cambios de ropa; rayas de speed desaparecen de la mesa del comedor. Yo ayudando a ello.
La primera fue como cuando se me metía agua por la nariz buceando en la piscina; o cuando me ahogaban mis amigos bromeando. La segunda fue más fácil. Se pareció más a comer peta zetas. Eso fue más adictivo.
Las 10 de la mañana y ojos de búho, palabras aceleradas, ánimo por las nubes. Tal fue el efecto de mis nuevos peta zetas.
12 AM. Discoteca 2: Un local herméticamente cerrado e inteligentemente insonorizado. Luces opacas en su interior; y lleno, aunque desde el exterior nadie lo hubiese dicho. Aquí, y a esta hora, el humor que domina parece distinto. Ya no hay risas ruidosas, bromas desfachatadas ni vaciles. Los ojos miran ahora a un punto más lejano y parecen más perdidos; pero sus dueños tienen un objetivo mucho más claro. En consecuencia todos los intercambios son más directos.
Te invito.
Busco de nuevo la mirada de aprobación. La encuentro y sonrío.
- Ok. Vamos -.
Entro en una pequeña habitación contigua a la gran sala de música electrónica. Es una habitación pequeña y vacía que me recibe con los brazos abiertos. Una salita camuflada, diríase que hecha para el único cometido de proveer tranquilidad para la satisfacción.
Uno...Dos…Los polvos suben y el carpe díem hace acto de presencia como nunca habría imaginado que podría hacerlo.
Salgo de la salita y redescubro la esfera social del rito que acabo de realizar. Me siento partícipe del acto, como si de un evento social se tratase (al fin y al cabo, es un evento social). Evento en el que todos comparten la búsqueda de la misma experiencia a través del mismo medio.
14:00h AM: Mediodía resplandeciente. No sé si la sensación de sueño es real o ficticia. Pero río, abrazo y me arrastro hacia mi hogar. Como el resto.


lunes, octubre 15, 2007

Tú y tu yo

Ahogando un suspiro, recorres con la vista las estanterías repletas de libros que tú misma clasificaste según tu propio criterio: aquí los de fantasía épica, allí los de ciencia ficción, abajo la poesía, a su lado los clásicos…
Arriba, en la estantería más inaccesible de todas, se esconde tu más lejano pasado. Tu origen. Quizá la esencia de tu vitalidad.
Sonríes al avistarla y coges resolutivamente la escalera que te ayuda a acceder a ella. Una vez en lo más alto, con una sonrisa melancólica, acaricias parsimoniosamente el lomo de los cuentos y el polvo se levanta.
Tras infantiles versiones de Janes Eyres; Mujercitas y Vueltas al mundo en 80 días, tras colecciones lanzadas por editoriales que destinaron sus recursos al público infantil, tras palabras repletas de fantasías, viajes infinitos, pies descalzos y alguna que otra mente torturada…reside una niña ambiciosa, enérgica e imaginativa que te echa en cara el recordarla como si de algún lejano conocido se tratase.
No dice nada. Pero cierra los puños, frunce el ceño y parece estar a punto de patalear. Está furiosa contigo porque la obligas a hacer algo que no quiere. Porque si no espabilas, sus sueños habrán sido en vano.
- ¿Es que el soñar no es vano en sí mismo? - le increpas - ¿Acaso soñando garantizamos algo?-.
De sus labios surge una carcajada jocosa.
- Estúpida – te dicen sus ojos - … y tú eras la que defendía el sentido de las utopías…
Te muerdes los labios; desvías la vista y el sentimiento de angustia crece.
No soportas escuchar verdades de boca de una niña que inventaba cuentos cuando aún no sabía escribir. Hay que ser estúpido para dedicar tanto esfuerzo a algo de lo que no quedará rastro.
Qué ingenua, la niña que ilustraba esos cuentos a medida que se los dictaba a su padre.
Bueno - te dices – al menos sabía dictar.

Tus dedos continúan posados distraídamente sobre el borde de los libros. Abstraída, observas tu mano y te asombras al no reconocerla, al sentir que no te pertenece. La abres, la mueves, te intentas familiarizar con ella y con sus yemas polvorientas; que han dejado su marca sobre los títulos que acabas de abandonar.
Sacudes la cabeza para hacer desaparecer los ojos de esa niña de tu mente. Esos ojos tan parecidos a los tuyos (pues ya no son iguales).
Funciona; por lo que ya te has olvidado de todo mientras bajas de la escalera, preguntándote en qué demonios estarías pensando.

domingo, octubre 07, 2007

De lo ajeno

Sola en la habitación del hotel, te mantienes atenta a los ruidos que te rodean: los pasos, las puertas, el correr del agua...Signos del movimiento y vida a tu alrededor. A tu lado. En la habitación contigua. Pero tan ajena a ti.

Rápidamente hiciste tuya la habitación. Abandonando desordenadamente el bolso, chaqueta y vestido sobre la banqueta de la entrada. Depositando apuntes y libro en la mesita. Apoderándote con cremas, perfume y horquillas de las estanterías del baño.
Te descalzas, te duchas, te recuestas en la cama...Ya está. Es tu espacio.

Y sólo entonces la soledad te rodea. Tú que nunca estás sola sientes ese peso que cae sobre ti. Pues aquí no hay compañeros, amigos, padres o pareja. No hay ordenador ni animaciones a las que recurrir (ya que no te apetece para nada encender el ruidoso aparato televisivo tras 9 intensas horas de formación acerca de cómo comunicar, presentar; de desnudar tus aptitudes ante los demás y de ser vigorosa y socialmente activa) Por fin, escapas al refugio de la habitación del hotel para, de pronto, ser consciente de tu propio ser y sentirte vulnerable ante esta soledad inmensa.
Recurres al móvil como vía de escape de forma más bien infructuosa para, finalmente, resignarte, relajarte, tumbarte...y hacer de este nuevo ambiente tu salvoconducto al descanso.

Mientras tanto, fuera llueve y los ruidos que generan tuus compañeros de viaje son tu única unión al mundo ajeno a tu persona.

miércoles, septiembre 19, 2007

Proseguimos..y 25!

Subyugada por la creciente fiebre que me ha entrado por los dramas asiáticos (bebiendo insaciable de las fuentes de http://www.crunchyroll.com/; http://www.veoh.com/) por un lado, y mi casi política de nomeseparendemiipodenelautobús (ahora no dejo de escuchar Stereophonics, The Faint y Air una y otra vez, mira que habrá capacidad en el Ipod, pero al final la capacidad de escucha del ser humano no varía en función de las GB que su mp3 pueda almacenar) por el otro; se acumulan en mi mesita de noche (curiosa palabra, que rememora los enormes muebles tipo de los hogares de nuestros abuelos) libros y libros pendientes de leer. A pesar de eso, yo sigo yendo a mi cercano Fnac a menudo, del que me es imposible no salir sin algún libro, videojuego o película en oferta que tardaré siglos en leer, al que jugar o visionar.
Mi adquisición de ayer fueron los siguientes 3 libros:
Estupor y temblores, de Amélie Nothomb, libro que devoré apenas en una hora el mismo día de la compra y que me descubrió a una escritora de narración sencilla, directa y llena de humor yo creo inteligente y lleno de clarividencia.
(En realidad un descubrimiento pésimo para mi economía, porque ahora el deseo de hacerme con otros libros de la misma autora no ha hecho sino ir in crescendo y no habrá quién me pare en mi próxima visita a cualquier librería.)
Como, como ya he comentado, estoy obsesionada con todo lo asiático y en este libro la autora explicaba su experiencia laboral en Japón, a priori el libro en sí ya tenía oportunidades de éxito asegurado en lo que a mi interés particular se refiere. No sé si fue por esa inclinación favoritista o no, pero me pareció interesante el comprobar que mi recopilación de datos del sistema de trabajo japonés era verídica (trabajos altamente jerarquizados, sistemas de decisiones por grados y con procesos lentos, por supuesto siempre alta valoración a las formas...), aunque no sé si exagerada o si los tiempos han cambiado; y además algunas reflexiones que la autora hacía en clave humor me parecieron tan certeras como la vida misma (la reflexión del encuentro de tranquilidad no esperada en actividades mecánicas o futiles, por ejemplo)

Luego, y siguiendo esta tendencia (no vayamos a perdernos por el camino), me hice con uno de los tantos ejemplares que hay disponibles del Nieve de Primavera de Yukio Mishima. Este libro lo he empezado hoy y, aunque despierta mi interés a un ritmo intermitente (página sí, página no, más o menos), confío en todas las promesas que la crítica aficionada ha tenido a bien facilitarme.

Por último, y en un arranque de máxima profusión a mi trabajo y carrera profesional, opté por el famoso libro La economía Long Tail, de Chris Anderson y DJ Robbie (aún no me he puesto a investigar, por lo que me queda la duda de si este DJ se refiere a algún tipo de segunda profesión o hobby o es una simple coincidencia). Término (el de la long tail) que tanto ha venido inculcándome mi jefe presentación tras presentación, argumentación tras argumentación, desde que entré en la compañía (No es que aún no haya entendido el concepto, sino que si tanto ha dado que hablar, y si aún se repite tanto en un sector tan volátil como el de las nuevas tecnologías/comunicaciones/medio internet, será que algo de verdad esconde; así que opté por comportarme como toda buena alumna que opina que nunca hay que dejar de ir a las fuentes originarias del rumor. Para qué sino perdí tanto tiempo leyendo a Platón y compañía en mis años de estudios de letras puras; con leer los apuntes me hubiera servido...)

Todo esto, cuando aún no he terminado ni El gen egoísta de Richard Dawkins , ni Fantasmas de Palahniuk.

Vaya, que he inaugurado mis 25 años inmersa en el caos literario y audiovisual descrito, sin saber a qué actividad dedicarme para acallar mi inquietud de aprendizaje y espíritu (si a cursos de japonés o a una escuela de escritores a ver si así por fin salto del trampolín) y de flagelarme (siempre en sentido figurado, por supuesto) por no ir a todos los conciertos que quisiera (como el de hoy de Nouvelle Vague en el CCCB. Eso sí, Mika y Air ya los tengo reservados) .

Pero que quede constancia de que lo que no faltan son buenas intenciones.

martes, agosto 21, 2007

El mi mundu


Ya han finalizado mis mini vacaciones. Y digo minis porque creo que aún, tras casi 3 años después de haberme incorporado al mundo laboral, aún no me acostumbro y añoro aquellos 3 meses de verano completamente libres de responsabilidades.
Además, al haber cambiado de empresa aún he tenido menos vacaciones que de costumbre, por lo que me he tenido que conformar con una semana totalmente sabática en Julio, y 2 (no tan sabáticas) en Agosto.
Como este año los cambios en mi vida han sido muchos y la economía lo acusa, hemos optado por una de las opciones más fáciles (la de quedarse aquí o en el apartamento de Tarragona siempre se descarta) y hemos ido a Asturias, dónde hacía ya 2 años que no iba.
A mi Asturias natal a reencontrarme con la familia, estrechar de nuevo lazos quizá ya algo flojos, a paladear los sabores de la sidra asturiana, el bonito, el rey, los chorizos a la sidra, el lacón con cachelos..(no sigo que me podría estar horas), a perderme entre los olores de las sidrerías (mientras me chiscan los que escancian), sentir bajo mis pies el prado de los merenderos y maravillarme ante la fuerza del cantábrico cuando la marea esté alta desde el muro de la playa de San Lorenzo.
Aunque hay cosas que han cambiado. El serrín de los suelos ya había desaparecido hace 2 años, y ahora además ponen tapones en tus botellas que intentan simular el efecto del escanciado (sin conseguirlo), dónde había carteles en castellano y asturiano ahora ha aparecido el inglés sin venir a cuento. Pueblos marítimos antes más apacibles son ahora una calle de souvenirs atestada de turistas. Los precios en los restaurantes y sitios de más bien tapeo han subido, preparan a las 7 mesas para cenas sin posibilidad de simplemente sentarse a tomar algo, inmigrantes antipáticos (antes no había ni inmigrantes, ni casi antipáticos) son sus camareros y playas artificiales han sido generadas y, en general, la campaña de publicidad para fomentar el turismo que el Ayuntamiento de Gijón ha venido realizando últimamente tiene su razón de ser.

A pesar de todo, sigue manteniendo rasgos de su espíritu libre, concienciado, puro y jovial (jovial de espíritu, pues de población siempre me ha dado la impresión de que Asturias en particular es más bien vieja (el fin de la industria minera y siderúrgica, el paro, el éxodo de los jóvenes...ya se sabe)). Y lo vi en las continuas iniciativas al aire libre, el incansable rito del tomar el culín, en las visitas a Cimadevilla o Cabo Peñas. En el jugar de los niños en los prados. En las (aún hay bastantes) carreteras serpenteantes. En su llovizna y en el deje y actitud de la gente. Que nunca es bueno entrar en tópicos, pero es cierto que cada región tiene sus generalidades, y las de los asturianos las admiro y siento más mías simplemente (y aunque a veces me parezca absurdo) por compartir lazos con ellos.

Yo soy la niña sin patria. Que no acaba de ser ni asturiana ni catalana. No asturiana, porque tan solo así nació; no catalana, porque ni nació ello ni se sintió nunca, aunque haya llegado a reconocer como propios e incluso defender algunos de sus modos de vida y puntos de vista. Lo de español lo siente un tanto lejos y ni lo conjetura.

El caso es que en estas vacaciones me he reencontrado y vuelto a sentir cercanos el pasado minero, obrero y revolucionario familiar. También el más aburguesado, pero ese siempre lo he tenido más presente (quizá porque mi presente se asemeja más a aquel pasado que al de valles, banderas rojas y silicosis). Me ha vuelto a invadir la fuerte iniciativa que se apodera de mí cada vez que me enfrento a conocidos con actitudes que admiro (y que a mi pesar me hacen, sin ellos querer, avergonzarme de mi actitud nada activista), y la fuerte añoranza de los años infantiles en los que decía meca cada vez que me hacía daño.

Pero el pasado es pasado y, realmente, parece que todos evolucionamos y queremos seguir sintiéndonos vivos a través de la vivencia de nuevas experiencias porque, a pesar de todo ese sentimentalismo tras dos años de separación, mi deseo durante todo el viaje fue estar lejos de esa tierra, y aprovechar mi tiempo libre para conocer nuevas experiencias que sé me autocomplacerían en extremo.

Por qué estaba en Gijón y no en Tokyo, Nueva York o Hong Kong. Por qué no en Berlín, o Las Vegas. Aunque fuera de pasada.

Quiero verlo todo con mis ojos, tocarlo todo con mis manos, probar con mis labios; y lo quiero hacer todo ya y a la vez. Como los niños pequeños. Odio la espera, la paciencia y todo lo que me hace postergar el conocer.

Me quiero comer el mundo y la realidad siempre dice que espere.

jueves, julio 05, 2007

Daze


En el peligro de perdernos. En el peligro de encontrarnos.
Yo, sin mi orgullo, sería tu simple recipiente.

Es mi mente tan clara y racional, que desde pequeña supe el tipo de mujer en el que me convertiría. O sabía qué tipo de mujer quería ser y ahí me dirigí. No distingo entre un modo u otro. Pero en todo caso, así ha sido.

Pero...¡he renunciado a tantas cosas por ese afán de reconomiento y aceptación! Y en el camino, he perdido el 95% de mi yo.
No me hagas renunciar a este último 5%.
Nunca te lo permitiría.

¿Que harías si te confesara que no te quiero?¿Estás seguro de que aún me quieres?
¿Aún me quieres?

Pues no hay nada que odie más que el que me digan lo que tengo que hacer. Simplemente, porque sin pedirlo, ya hago lo que los demás esperan. Así que no forzemos la máquina.
No sea que se rompa.

miércoles, junio 20, 2007

Caída Libre



Cuando estoy a punto de llegar a mi destino, me gusta levantarme de mi asiento antes de que el autobús haga su parada para, justo en la curva, sentir el balanceo que acompasa mi cuerpo de un lado a otro. Un leve balanceo, por supuesto.
Es una ligera sensación de vértigo que busco aciagamente desde que tengo uso de razón.

Ya de pequeña, adoraba los columpios. Sí, sé que la mayoría de niños los adoran, pero yo los adoraba más :). Estoy segura de que mi pasión por los columpios era más alta que la media genérica. Y era simplemente porque, mediante su balanceo, me transmitían esas mariposas en el estómago, esa sensación de vértigo y felicidad momentánea que sigo hallando en momentos tan futiles como el balanceo del autobús.
Yo era la reina de los columpios. Sentada, de pie, hacia adelante, hacia atrás, de lado; en los columpios rígidos o de cadenas; de silla o rueda; con la arena o el asfalto bajo mis pies.
Me apoderaba de ellos, hacía mis movimientos los suyos y sólo respondían ante mí. Llegaba alto, alto...hasta tener la sensación de casi dar la vuelta (ante la mirada de espanto de mis responsables en esos momentos); dejaba la mente en blanco, adoraba la brisa que me acariciaba y sonreía de felicidad.

Luego, cuando crecemos y abandonamos (aunque sea a nuestro pesar) los columpios, las atracciones es un paso más allá que nos puede reportar una sensación similar, o incluso mejor (por más intensa).
Los algodones de azúcar, las tómbolas, la música...eso no es nada comparado con subirse al saltamontes, el tornado, la nube..y sentir la vertiginosidad del vacío.

Pero pronto las ferias de pueblo y veranos se quedan cortos..buscamos más. Así que vamos a los grandes parques temáticos como Port Aventuras y Warners varios, dónde enormes Dragon Khans y Huracans Carters nos lanzan desde alturas que creíamos imposibles para sentir la emoción de la caída libre. Del no tener control sobre tu cuerpo y dejarte arrastrar por la corriente.
Pero esa sensación, de apenas unos segundos, no hace más que dejarte con la miel en los labios. Por lo que acudes al puenting y al salto en paracaídas.

Y yo me pregunto....de dónde viene este afán por vernos ante sensaciones extremas. De dónde estas ganas por la semi-pérdida de control, este afán por la vertiginosidad.
¿Por qué el simple balanceo en un autobús, es suficiente para hacerme sentir viva. ¿Es que el resto del tiempo estamos aletargados?



martes, junio 12, 2007

¿abandonar o renacer?

Ayer, mientras volvía de compras, pensaba en lo relativamente sencillo que debe ser desaparecer.
Una vez eres económicamente independiente, no es difícil el planear una huida del entorno. Así, sin más, una mañana, sales del trabajo y en vez de dirigirte hacia tu casa..te vas hacia el aeropuerto con tu billete comprado con antelación (o no). Lo coges, y te alejas.
Puedes ir sin maletas, tras haber dejado una carta de dimisión en el escritorio de tu jefe (o tras haberlo hablado con él con anterioridad).
Quizá vía Internet, ya has reservado alojamiento en tu futuro destino, e incluso tanteado algún trabajo.
O no. O puedes simplemente haber ahorrado algo y buscar desde allí.
Pero simplemente, te vas en silencio, dejando tan solo una nota a tu compañero en la mesa de la cocina (no vaya a intentar buscarte llamando a la policía o tenga la ocurrencia de ir a alguno de esos horrendos programas televisivos).
Una nota que diga: Ha sido mi opción. Con tu nombre.
No te llevas tu ropa, ni tus joyas ni ninguno de tus objetos personales.
Ya repondrás allí, en alguna de las baratas cadenas de ropa que haya.
Te deshaces de tu teléfono móvil, olvidas tus cuentas de correo, tu blog y cualquier otro posible rastro por el que te puedan contactar.
Cambias de banco.
De entorno.
De trabajo.
Olvidas a tu familia.
Y empiezas de cero.

Eres tu nuevo tú. Has vuelto a nacer, y lo podrías hacer una vez tras otra. Tantas como fuera necesario. Solo tienes que mantenerte apartado de lo familiar hasta entonces. Y lanzarte a tu nueva vida.
¿Tendrías vértigo?

viernes, junio 08, 2007

Y llegaron la independencia y convivencia



7:20 horas. Y ella se despereza tras sonar su despertador.
7:30 horas. Y ahora es el de él el que suena. Ambos esperando, sin osar levantarse para no romper la magia del sueño compartido. Del horario, espacio y quehaceres compartidos.
Viven juntos desde hace 3 días y, como si de unos recién casados se tratase, hasta los silbidos y ruidosos ajetreos de las obras de enfrente tienen su encanto. Quién sabe si a partir de ahora una sonrisa o mirada perdida no aparecerá en sus rostros cada vez que el trajín de unos obreros llegue a sus oídos...

Y tras esta introducción, anunciar que sí, que, a priori, mi modus vivendi ha cambiado vs. el del año anterior. Independizada, viviendo en pareja y del todo adentrada en el sector online.
Y me parece extraño, pero no he tenido sensación de vértigo en el momento de dar el paso definivo, ni mariposas en el estómago; manteniendo un estado de ánimo casi inamovible. Tan solo me ha acompañado, a ratos, una ligera melancolía al pensar en mis padres, ahora solos y aún lejos de su tierra. Melancolía y una ligera ilusión por sentir que por fin asgo la responsabilidad de mi propia vida con mis manos. Esperanzada creyendo que este paso no es sino uno más en el camino hacia la continua búsqueda de conocimiento y complacencia.

No me he descubierto buena ama de casa, aunque esto ya lo sabía. Tampoco me he descubierto la compañera perfecta. Pero eso él también ya lo sabía (de mí, que me gusta ser fantasma autónomo en habitaciones vacías).
Ahora debo realizar un sobreesfuerzo por mantenerme en contacto con la gente que me importa y quebrantar algo el pudor que a veces me hace morderme los labios.

De momento...ya hemos fundido una tupper de microondas, maltrecho algo de ropa en la lavadora, y dado cuenta de que planchar no es lo nuestro.

...Seguiremos informando....

domingo, mayo 20, 2007

Mi aspiración

Creo que una de las figuras más representativas de mi vida ha vuelto a ella.
En la entidad de otra persona, pero ha vuelto. Quizá siendo justo lo que necesitaba en estos momentos en que parezco haberme perdido a mí misma. Me ha recordado aquello a lo que siempre he aspirado y querido mejorar. Mi lugar en el mundo. Mi (puede que) sino.

¿Por qué lo olvidé?¿Cuándo empecé a abandonarme?¿Cómo dejé a la autoestima cegarme hasta el punto de perderme dentro de ella?

Ante mis ojos, de nuevo, el toque de vivacidaz, chispa, energía, amor propio...que me ha hecho recordar lo que últimamente había abandonado parapetándome tras excusas de sobrevaloración.

He perdido inocencia por el camino. Me he vuelto más perspicaz y ya soy capaz de pensar con dobleces.

No me gusta este cambio. Porque mi principal esencia era mi simpleza e ingenuidad. Pero, aunque quedan resquicios (y esa actitud admirativa sin reservas es parte de ella), ya no está plenamente, y no puedo hacer nada por recuperarla.

Parece que una vez perdida la inocencia, nunca más vuelve. Y, a pesar de no haberme abandonado del todo, esa parte que ya es ausente y ha sido sustituida, duele.
Duele porque es más difícil vivir sabiendo sobre maldad, vivir sospechando, vivir conociendo que hay un lado oscuro. O siendo incapaz de obviarlo.

Pero mi figura representativa ha reaparecido. Ahora con 33 años. Siguiendo en lucha, sincera, desinteresada y dejando su aroma a su paso. Ha vuelto para recordarme que, aunque se pierda la inocencia, nunca nos debemos perder a nosotros mismos.

Y yo me estaba perdiendo. Solo queda darme cuenta, y remontar.

domingo, mayo 13, 2007

where?

Cuándo la autoestima se lo comió todo...
Y dónde quedé yo.

miércoles, abril 25, 2007

Deambulo y me apresuro

Dedicada a vivir el día a día, a ratos deambulo a ratos apresuro mi paso por corredores.
A ratos me paro, no ya a coger aire (de lo que no siento la necesidad) sino a dejar la mente y ojos en blanco para al instante volver a, mecánicamente, deambular y correr. A priori indistintamente.
Durante estos meses he vivido momentos de alto subidón de autoestima profesional, viéndome envalentonada por mis compañeros y lanzada a un entorno de auge.
No por primera vez, pero disfruto con mi nuevo trabajo. Que tiene tiras y aflojas y más zonas calientes que frías, pero que me mantienen cercana a la actualidad de las comunicaciones, publicidad, y nuevas tecnologías.
Me redescubro a mí misma disfrutando mientras realizo un trabajo exprés, mientras me quedo esa media hora más, y la guinda de todo es el convencer al cliente de la valía de esta forma de comunicación y el presentarle (ante sus redondos ojos de asombro, cual niño ante un cuento) el nuevo mundo comunicativo del que no era consciente y que mostramos ante él.
Es bonito.
Es bonito enseñar, aprender, y llegar a la gente. Es bonito el que se pueda llegar a la gente por esta vía. Es bonita esta forma interactiva e interrelacional de comunicarse. Como un puzzle en el que si sabes mirarlo con perspectiva y análisis, todo encaja de forma perfecta y, quizá no armónica, pero desde luego enriquecedora.

Y en esta fase en la que mi vida profesional está algo por delante de la personal (en alguna fase de mi vida tenía que pasar esto, no en vano me dedico a algo que he estudiado y me gusta. Aunque no quiero decir con ello que todas las fases de mi vida tengan que regirse por el ejemplo de ésta...), el resto a mi alrededor parece moverse a cámara lenta.
Con el sonido ralentizado y dejando un rastro de baba de caracol, si me apuras.

No es que me importe. He llegado a conseguir un estado mental de tranquilidad tal ( que incluso a veces creo negativo), que ya no me afecta el tipo de movimiento que exista a mi alrededor. Ni con prisa, ni con pausa. Simplemente, como sea y cuando sea. Ahora mismo todo objetivo en esa esfera está relegado a un segundo lugar que no acapara mi atención.
De todas formas, seguimos mecánicamente los caminos. Y este puente que nos ha caído por sorpresa (a mí me ha caído por sorpresa) nos vamos a Santiago de Compostela (aunque luego esté con un ojo mirando de reojo a Asturias; no podré evitarlo :) ).
Además, esta noche hay concierto, y una amiga ha tenido a su retoño; además de seguir sucediéndose las cenas, salidas y tertulias sociales varias.

De todas formas me sorprende algo mi actitud hacia estos eventos, que si bien hace un tiempo movían mi mundo, ahora solo me emocionan superficialmente. No hay intensidad debajo debido a este segundo puesto en el que, de momento, los he ubicado. O quizá debido a esa actitud estática y de parsimonia que me doy cuenta he adoptado últimamente.
No sé aún si inerte y fría capa sobre mí; o bien real frialdad que ahora avista la superficie.

sábado, marzo 24, 2007

Recorro

Noche desvelada. Madrugada incierta.
En el hotel de una ciudad extraña, la pequeña habitación se convierte en refugio de veladas trasnochadas.
Llegó la hora de ser partícipes de aquellas experiencias laborales; surrealistas y enriquecedoras por lo diferente, que antes leíamos en los cuadernos o escuchábamos de boca de nuestros padres. Experiencias en las que personajes extremos toman protagonismo de la situación; en la que nos vemos abocados a un pasaje de novela de yuppies en los años 80, trasladada a 20 años después.

Llamemos a uno de nuestros personajes E. Serio, sereno, seco y conciso (por dejarnos de más adjetivos comenzados con s). Con toda la apariencia del español y la serenidad y parquedad del sueco.
Llamemos a otro personaje, A. Hijo de estudios jesuitas y criado al lado de un huerto de monjas. Repeinado, educado en exceso, y adicto al Cola Cao caliente antes de ir a dormir.
Juntémoslos, y añadamos al personajillo P. Humpty Dumpty nervioso y saltarín. Parapetado tras su vida familiar y laboral, escondiendo inclinaciones no reconocidas.
Sin olvidarnos de V. Representación de rigidez por antonomasia. Señorita Rottenmeier de nuestros días. Valorando la eficiencia y concisión por encima de las formas y tacto para con los demás. Escupiendo fuego antes de avistar el peligro...no vaya a ser que llegue.
Todo ésto, en medio de creadores locos, estrategas y recién licenciados llegados de todo el mundo; y siendo todos pioneros en la implantación del sistema publicitario en las nuevas tecnologías.
Demasiados caballeros y reinas de corazones juntos como para no conformar un cuadro variopinto.

Entretanto, recorro Chueca con mi compañero y sus amigos acomodados, que me cuentan su idolatría por Esperanza Aguirre y la ciudad de Nueva York, y que me guían a su burbuja de hedonismo desenfrenado.

Yo me dejo arrastrar en mi vida entre derechones liberales, progresistas, y familiares rojos...y por el camino pierdo la capacidad de juzgar por tales posicionamientos.
Me asombra mucho más la cantidad de estilos de vida que pueden llegar a converger en mismos puntos geográficos; y como ese estilo de vida determina nuestros razonamientos sociales.


03 Je Suis Bien.mp3

lunes, febrero 12, 2007

Siguiente parada:

En tránsito. A medio camino. En pleno movimiento en el vacío, dirigiéndose hacia delante; suspendido en el aire justo antes de volver a encontrar la tierra firme.
En pleno vuelo tras haber respirado hondo y lanzarse.
Con las alas extendidas y batiendo el vuelo.
Con los ojos fijos en el horizonte e impulsándose para llegar hasta allí.
En mitad del sorbo.
A medio trayecto en la montaña rusa.
Durante el viaje.
En el ascensor.
Subiendo la escalera.
Chapoteando en la bañera.
En el metro, esperando la siguiente parada.
En la estación de servicio..

Siguiente parada: Netthink
Siguiente parada: Independencia

E irán dos de cuatro

Algo tiene de mágico el estado de tránsito y balanceo. El impulso en el que nos movemos de un punto a otro, de un estado a otro estado, de este lugar..a aquél.
El hormigueo, la punzada en el estómago, la subida de adrenalina justo en el momento antes de la toma de decisión. Las mariposas que nos acompañan en algunos momentos del proceso. La incertidumbre que viene acompañada de expectación, ilusión y esperanza.
Y si todo fluye, y la evolución requiere cambios. Si el avance necesita de movimientos, decisión y empuje. Si la mejora necesita de revisión y la consecución de objetivos de entereza; habrá que enfrentarse a ello. Abandonar el temor (o al menos arrinconarlo). Alzar la cabeza, confiar en nosotros mismos...Y caminar hacia delante, soltando las faldas protectoras que aún asían algunos de nuestros dedos.

jueves, febrero 01, 2007

1 de Febrero. Rutina.

Cómo es vuestra rutina diaria. O cómo es la mía. Cómo de repetitivas, rudimentarias y cíclicas.
Desde que un despertador suena a las 6:30-7:00 de la mañana, y, arrancados del sopor y ensimismamiento en el que estábamos imbuidos, nos alejamos de la maraña de nuestros sueños para tomar conciencia de nuestra propia pesadez, cuerpo y sopor.
El baño es frío, así que me desnudo rápido y me meto casi de un salto en la bañera. La ducha, con prisas. Buscando siempre la temperatura de color rojo para dejarla caer sobre mi cuerpo. Apenas lo necesario para sentirme bien, antes de que el remordimiento de conciencia de dejar el agua correr sin rumbo fijo se apodere de mí. (¡Qué lejano me parece de repente el recuerdo de los lúdicos baños infantiles y despreocupados!).
La toalla es apenas un instrumento del que ni me percato, y la crema un simple engorro por el que debo pasar y me resta…¿2 minutos?
Elegir la ropa, vestirse, secarse el pelo (quejumbroso), peinarse, ponerse las lentillas, lavarse los dientes…
Ya desayunaré en el trabajo.

1 de Febrero. Y el frío ha vuelto a abandonar esta región para dejar que campemos sin encogimientos de hombros.
Le respondemos con un apagón eléctrico de 5 minutos.
¿Escuchará nuestra llamada?
1 de Febrero. Y las hipotecas suben y los bolsillos se retuercen. Las necesidades vacuas se lamentan. Al señor ego le han dado una patada en el estómago, por lo que se agacha y lo protege con sus brazos, aguantando una mueca de dolor en el rostro, reprimiendo el quejido.

Saboreo las galletas frente a la pantalla. La pantalla. 10 puntos para el inventor de la pantalla. Símbolo del avance, la tecnología, el primer mundo y el status.
Entre correos, blogs, foros, juegos y noticias...comienza la jornada laboral. Mejor será que cambiemos al Power Point y al Excel.
Clic…clic..tic..tac..riiing, sshh. Ruidos de oficina interrumpidos por charlas, peticiones, órdenes, quejas, risas…
¿Realmente influyo en el mundo desde mi asiento? ¿Positivamente, acaso?

Ya no hablo de lo que hago en el trabajo. Antes me hacía ilusión contarlo, perderme en los detalles, explicarme. Ahora me aturde. A los que lo comparten, porque ya lo conocen, a los que no, porque hay que explicar demasiado.
De todas formas, hay días mejores, hay días peores. Pero es gratificante cuando se obtienen resultados (Cuando la notoriedad es alta, cuando las ventas suben, cuando la rentabilidad se agradece, cuando se llega al público y tú estás ahí, expectante). Siempre y cuando la campaña motive.
Y cada día se aprende algo, y cada día se mejora en algo. Aunque también se repitan errores infinidad de veces.
Luego está el compañerismo, la identificación con el grupo, la sensación de pertenencia. O la disgregación, el vapuleo, las intrigas de despacho.
El 22 nos vamos a Lanzarote. Hasta el 25. Política de empresa que busca el motivar a sus empleados por otras vías e incentivar la sensación de grupo (aunar empatías). No estaría mal que ésa intención se hiciera notar en las cuentas corrientes, también.

1 de Febrero. Y los planes para el fin de semana se dibujan. ¿Qué hacen los jóvenes adultos? Yo ceno fuera, quedo con amigos, bailo, voy a conciertos, patino (o intento hacerlo) sobre hielo, voy a esquiar (o me engañan y juego a paddle), se va al cine, al teatro, a jugar a los bolos…. Nos emborrachamos, follamos, nos disfrazamos, hacemos fiestas playstation. Tb hay ocio solitario. Lo dicho: Blogs, lectura, música, foros, juegos, noticias… Qué hacen los jóvenes adultos sino divertirse, buscarse, encontrarse, autorealizarse, explorar e indagar.

Anoche (31 de Enero) soñé que viajaba a Asturias con un amigo del trabajo. Estaba feliz porque veía a mi familia (a la que hace más de un año que no veo, exceptuando a mi primo), y porque la compañía era grata. Siempre me maravillo de la afinidad que puede haber entre algunas personas. Y cuando a mí me pasa (que soy algo reservada por naturaleza), me sorprende aún más. ¡Hay millones de afinidades en el mundo!.
Mi tío (el que escribe, el que escala y el que reflexiona) me envió un email agradeciéndome los comentarios (básicamente, el alardear) sobre su libro. Me morí de vergüenza porque yo no le había dicho nada. Porque no sé como le llegó la información. Porque la red no es, de nuevo, tan anónima como a menudo quisiera. Y porque nos obligué a sentimentalismos a los que no estamos acostumbrados.
Típico de mí: Ruborizarse por ser pillada halagando a alguien.
Tb soñé anoche que viajaba a Canadá: Signo de mis ansias de viajar, que llega ya a niveles de subconsciente. Me descubrí tan ensimismada en mis felices sueños, que se me había olvidado que hoy era 1 de Febrero y tenía que ir a trabajar.

Así va siendo mi rutina.


PD: Vistas las intervenciones sin venir a cuento que provoca el concurso de Blogs de 20minutos, he vuelto a pasar al modo moderación de comentarios. Aunque ni me resulta práctico ni me parece lo ideal para esta interfaz.

martes, enero 09, 2007

María Antonieta (2)

Es María Antonieta una película totalmente personal y subjetiva. Subjetiva desde el momento en el que, lo que se busca, es ahondar en el sentimiento de esa reina adolescente desde el punto de vista del siglo XXI, y desde el momento en el que en lo único en que se centra es en ese personaje y su vida en Versalles.
No busquéis más. Porque de eso se trata. No de la situación política de la época, no de una crítica a la sociedad burguesa, ni siquiera, de la biografía de la protagonista (por eso estaba de más ver su final en ella) Sino, simplemente, de esa parte de su vida que la determinó, la definió y la catapultó a la memoria colectiva.
Maria Antonieta es, ante todo, una película para los sentidos. Y a través de su magnífica dirección de arte, fotografía, puesta en escena, interpretaciones (bueno), banda sonora y contrastes y juegos visuales (tal cual videoclip y lenguaje publicitario), se llega a hacer sentir al espectador aquello que la protagonista siente, percibe o la rodea.
La incomprensión, la ignorancia, la impotencia… el refugio en la frivolidad. La exaltación de esa frivolidad (tan característica de ese siglo, y, en ese sentido, la película sí retrata de algún modo la sociedad burguesa de entonces, con las pelucas como símbolo de status y los chismorreos como entretenimiento vano), son algunos de los sentimientos que consigues percibir y entender. Hacer tuyos, porque son suyos. Y eso sin que, absolutamente nadie, diga una palabra sobre ello en toda la película.
Al mismo tiempo, Sofia Coppola hace gala de su dominio audiovisual al resumir mediante simples fundidos a negro, elipsis y transiciones, eventos que llevaría varios minutos describir, y que el espectador percibe en breves lapsos de tiempo, gracias a la gran utilización de los recursos de los que el cine dispone: imagen, sonido y enorme capacidad narrativa y de síntesis.

En resumen, es una amalgama de incitaciones a los sentidos que llegan, seducen y atrapan en su mundo; similares a aquel helado de fresa que probamos, nos conmueve, y somos incapaces de describir.

Bueno, que a mí me ha encantado, pero a los que prefieran una narración tipo presentación-nudo-desenlace (o algún tipo de narración con inicio y final), una biografía rigurosa de inicio a fin, una profundización en los entresijos sociales y políticos de la época…que se olviden. Ésto va de Maria Antonieta en Versalles visto con calidoscopio del s.XXI (y de forma exquisita y cuidada 100% en su lenguaje audiovisual, eso sí). Y ya está.

La BSO, genial.

domingo, enero 07, 2007

Marie-Antoinette (La reina adolescente)

10 I Want Candy.mp3


Belleza Fotografía

Arte

Dirección Elipsis

Punk


Vans Fundido a negro

Rococó Rosa


Exceso Ignorancia

Seducción BSO

María Antonieta Diversión

LenguajeMetáfora

Videoclip Pasteles

y SOFIA COPPOLA.

jueves, enero 04, 2007

Padres, ¡para qué os quiero!

Dios mío. PADRES.

Creo que no lidiaba con algo así desde la adolescencia.
Bueno, miento, desde alguno de los primeros años de carrera. En el que, aún, determinadas actitudes tenían algún sentido, pero que, indudablemente, YA NO.
No he sido ni adolescente problemática, ni irascible, de malas compañías o rebelde. Más bien al contrario, en ocasiones creo haber sido demasiado sumisa (en parte porque creo tener el sentido de la responsabilidad y obligación demasiado arraigado). De lo único que podría habérseme culpado fue de ser algo promiscua. Y eso acabó pronto, así que apenas cuenta.
Quizá, a día de hoy, con su única hija a punto de volar del nido, haciendo ya cada uno su propia vida y sin tener demasiados momentos comunicativos, se trate de un mecanismo de defensa que les aferre a aquello que creen estar perdiendo y, por lo mismo, se comportan de forma irracional e impositiva. Pues siempre hay un punto en el que el consejo deja de ser tal para adquirir un tono mandatario. Y en el que la contestación diplomática deja de serlo para ser contestataria. Y ahí es cuando los dos bandos chocan y se lidia la batalla.
Mandatario vs. Contestatario.

Y me siento totalmente absurda en esta situación. En esta situación que apenas he vivido en años más polémicos y en la que ahora, a mis 24 años, me veo inmersa.
¡Ellos, que deberían conocerme mejor que nadie.!

Si hay algo que no aguanto, es que me digan lo que tengo que hacer. No ya que me den consejo o me asesoren (cuando yo lo pida o lo deje de pedir, eso no me importa tanto). Sino que, realmente, tengan la intención de ordenármelo. Mucho menos, si la orden en cuestión deja de tener sentido en cuanto se refiere a una decisión que únicamente me atañe a mí: como es en el caso de qué hacer con mi vida o estilo de vida.
Mi vida con la que, a día de hoy, quizá esté o no del todo satisfecha, pero mi vida al fin y al cabo. Y a este punto me han llevado mis propias decisiones, mis propios llantos, alegrías, dubitaciones, aseveraciones..y nunca, jamás, a nadie he hecho responsable de ello más que a mí. Ni nadie, jamás, había osado señalar con el dedo lo que era erróneo o favorable de ella y ordenado modificar algo sin tener en cuenta mi opinión (y menos, sin tener razones de peso para ello).
Que vengan con esto ahora sin motivo aparente acaba con toda mi paciencia y raya en el sinsentido.

Así están las cosas, y mi última opción, tras dejar traslucir mi rechazo a tales comentarios de tono imperativo y ser ignorada, ha sido poner la barrera del silencio.
El silencio, poderosa arma expresiva capaz de decir tanto. El silencio, que a título personal, me ayuda a calmar los ánimos y poder enfrentarme a la situación de forma fría y concisa cuando la situación lo requiere.
También es un arma vengativa, porque el pago con el silencio duele. Y no es una actitud que haya de perdurar demasiado, ya que puede llegar a ser mortalmente dañina para las relaciones.
¿Pero qué hacer contra los necios que hacen oídos sordos a las palabras?
Por mi parte, exagero aún más las conductas que quieren modifique, subrayando así mi derecho a definir y dirigir mi propia vida; y castigo en dosis más o menos notorias como signo de mi no acuerdo con su actitud.
Espero que el mensaje sea captado.
Tampoco las actitudes de los padres son perfectas, así que mejor harían en no mirar paja en ojo ajeno sin ver la viga en el propio.

09 We Were Never Built To Last 1.mp3