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martes, enero 09, 2007

María Antonieta (2)

Es María Antonieta una película totalmente personal y subjetiva. Subjetiva desde el momento en el que, lo que se busca, es ahondar en el sentimiento de esa reina adolescente desde el punto de vista del siglo XXI, y desde el momento en el que en lo único en que se centra es en ese personaje y su vida en Versalles.
No busquéis más. Porque de eso se trata. No de la situación política de la época, no de una crítica a la sociedad burguesa, ni siquiera, de la biografía de la protagonista (por eso estaba de más ver su final en ella) Sino, simplemente, de esa parte de su vida que la determinó, la definió y la catapultó a la memoria colectiva.
Maria Antonieta es, ante todo, una película para los sentidos. Y a través de su magnífica dirección de arte, fotografía, puesta en escena, interpretaciones (bueno), banda sonora y contrastes y juegos visuales (tal cual videoclip y lenguaje publicitario), se llega a hacer sentir al espectador aquello que la protagonista siente, percibe o la rodea.
La incomprensión, la ignorancia, la impotencia… el refugio en la frivolidad. La exaltación de esa frivolidad (tan característica de ese siglo, y, en ese sentido, la película sí retrata de algún modo la sociedad burguesa de entonces, con las pelucas como símbolo de status y los chismorreos como entretenimiento vano), son algunos de los sentimientos que consigues percibir y entender. Hacer tuyos, porque son suyos. Y eso sin que, absolutamente nadie, diga una palabra sobre ello en toda la película.
Al mismo tiempo, Sofia Coppola hace gala de su dominio audiovisual al resumir mediante simples fundidos a negro, elipsis y transiciones, eventos que llevaría varios minutos describir, y que el espectador percibe en breves lapsos de tiempo, gracias a la gran utilización de los recursos de los que el cine dispone: imagen, sonido y enorme capacidad narrativa y de síntesis.

En resumen, es una amalgama de incitaciones a los sentidos que llegan, seducen y atrapan en su mundo; similares a aquel helado de fresa que probamos, nos conmueve, y somos incapaces de describir.

Bueno, que a mí me ha encantado, pero a los que prefieran una narración tipo presentación-nudo-desenlace (o algún tipo de narración con inicio y final), una biografía rigurosa de inicio a fin, una profundización en los entresijos sociales y políticos de la época…que se olviden. Ésto va de Maria Antonieta en Versalles visto con calidoscopio del s.XXI (y de forma exquisita y cuidada 100% en su lenguaje audiovisual, eso sí). Y ya está.

La BSO, genial.

domingo, enero 07, 2007

Marie-Antoinette (La reina adolescente)

10 I Want Candy.mp3


Belleza Fotografía

Arte

Dirección Elipsis

Punk


Vans Fundido a negro

Rococó Rosa


Exceso Ignorancia

Seducción BSO

María Antonieta Diversión

LenguajeMetáfora

Videoclip Pasteles

y SOFIA COPPOLA.

jueves, enero 04, 2007

Padres, ¡para qué os quiero!

Dios mío. PADRES.

Creo que no lidiaba con algo así desde la adolescencia.
Bueno, miento, desde alguno de los primeros años de carrera. En el que, aún, determinadas actitudes tenían algún sentido, pero que, indudablemente, YA NO.
No he sido ni adolescente problemática, ni irascible, de malas compañías o rebelde. Más bien al contrario, en ocasiones creo haber sido demasiado sumisa (en parte porque creo tener el sentido de la responsabilidad y obligación demasiado arraigado). De lo único que podría habérseme culpado fue de ser algo promiscua. Y eso acabó pronto, así que apenas cuenta.
Quizá, a día de hoy, con su única hija a punto de volar del nido, haciendo ya cada uno su propia vida y sin tener demasiados momentos comunicativos, se trate de un mecanismo de defensa que les aferre a aquello que creen estar perdiendo y, por lo mismo, se comportan de forma irracional e impositiva. Pues siempre hay un punto en el que el consejo deja de ser tal para adquirir un tono mandatario. Y en el que la contestación diplomática deja de serlo para ser contestataria. Y ahí es cuando los dos bandos chocan y se lidia la batalla.
Mandatario vs. Contestatario.

Y me siento totalmente absurda en esta situación. En esta situación que apenas he vivido en años más polémicos y en la que ahora, a mis 24 años, me veo inmersa.
¡Ellos, que deberían conocerme mejor que nadie.!

Si hay algo que no aguanto, es que me digan lo que tengo que hacer. No ya que me den consejo o me asesoren (cuando yo lo pida o lo deje de pedir, eso no me importa tanto). Sino que, realmente, tengan la intención de ordenármelo. Mucho menos, si la orden en cuestión deja de tener sentido en cuanto se refiere a una decisión que únicamente me atañe a mí: como es en el caso de qué hacer con mi vida o estilo de vida.
Mi vida con la que, a día de hoy, quizá esté o no del todo satisfecha, pero mi vida al fin y al cabo. Y a este punto me han llevado mis propias decisiones, mis propios llantos, alegrías, dubitaciones, aseveraciones..y nunca, jamás, a nadie he hecho responsable de ello más que a mí. Ni nadie, jamás, había osado señalar con el dedo lo que era erróneo o favorable de ella y ordenado modificar algo sin tener en cuenta mi opinión (y menos, sin tener razones de peso para ello).
Que vengan con esto ahora sin motivo aparente acaba con toda mi paciencia y raya en el sinsentido.

Así están las cosas, y mi última opción, tras dejar traslucir mi rechazo a tales comentarios de tono imperativo y ser ignorada, ha sido poner la barrera del silencio.
El silencio, poderosa arma expresiva capaz de decir tanto. El silencio, que a título personal, me ayuda a calmar los ánimos y poder enfrentarme a la situación de forma fría y concisa cuando la situación lo requiere.
También es un arma vengativa, porque el pago con el silencio duele. Y no es una actitud que haya de perdurar demasiado, ya que puede llegar a ser mortalmente dañina para las relaciones.
¿Pero qué hacer contra los necios que hacen oídos sordos a las palabras?
Por mi parte, exagero aún más las conductas que quieren modifique, subrayando así mi derecho a definir y dirigir mi propia vida; y castigo en dosis más o menos notorias como signo de mi no acuerdo con su actitud.
Espero que el mensaje sea captado.
Tampoco las actitudes de los padres son perfectas, así que mejor harían en no mirar paja en ojo ajeno sin ver la viga en el propio.

09 We Were Never Built To Last 1.mp3