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lunes, noviembre 21, 2005

Garabatos


Se mira y ya no se gusta. Y de repente se pregunta cuál fue el momento en que eligió abandonarse. Dejar de leer, de escribir, de escuchar música con el corazón...Cuando empezó la obsesión, las pesadillas y los atracones.
Cuándo comenzó todo, y por qué.
Es horrible mirarse y no reconocerse; o no querer hacerlo. Con éso basta.
Cuándo se le evaporaron las esperanzas. Dónde fueron las ilusiones y los intereses.
Dejándose arrastrar, arrastrar y arrastrar, acabó fundiéndose con el barro; y ahora ya no hay comunicación, ni sonrisas, ni belleza.

Cuando escribo muerdo los tapones.

Se sorprendió volviendo a imaginar su muerte. A soñarla, a envidiarla. Imaginó el dolor y el fin de todo. La nada.
Pero también supo su falta de valor. Su agarre a la vida. Y lo maldijo.
Maldecir se había convertido en rutina.
Maldecía el frío, maldecía el calor, a la gente egoísta, sin tacto o débil.
Sobretodo, se maldecía a sí misma. Y su presente, que ella misma había elegido.
Soñaba con escapar y dejarlo todo para vivir penurias, y así llegar a valorar lo que tenía. Porque suponía que entonces, sí, entonces, lo haría.
Qué triste el vivir de reflejos en bolas de cristal compradas, de las alabanzas de los demás; y morir por el odio a sí misma.
Mierda.

Le ví después de tantos años. Allí. Sirviéndome palomitas. Un nuevo él. Nada que ver con el adolescente atormentado que conocí: ojeroso, flaco, con piercings en los pezones y camello.
Después de aquello, poco supe de él.
Trabajaba en algo. Le dejó su novia, que huyó a Madrid. Y se quedó solo con su mala vida.
O eso suponía.
No compartimos ni un hola. Pero viéndolo ahora, frente a mí, con esa limpia y segura mirada, esa tez fresca y movientos confiados, sé que ha dado un viraje a su vida.
Yo me hago la loca y, tras la decepción, él disimula.
¡Me alegro tanto por él!

Vas consiguiendo metas y te vas desilusionando. Nada es tan fantástico como creías. Quizá no está mal, pero es que las historias de los libros y películas son perfectas, y ésto nos pasa por creérnoslas.
Alcanzamos una meta, y enseguida ponemos otra ante nosotros, no vaya a ser que la ociosidad nos haga darnos cuenta de la realidad. No tener tiempo para pensar es malo, pero a veces creemos que es mucho peor el tenerlo.
Quién sabe.
Yo qué sé.
La vida sigue avanzando y nosotros no hacemos más que bailar con ella. Cada uno a su ritmo y en su estilo. Según todas las circunstancias.
Mi baile comenzó ágil y enérgico. Iba a volar. Pero luego se me contagió la timidez, acabé acobardándome por miedo a las caídas y tropiezos; y aquí estamos, inventando nuevas metas casi cada día para, a pesar del lento ritmo del baile, no tener que pararnos a pensar en éso: en lo aburrido y lento que nos resulta.
En que alguien tendría que darnos clases, o no seremos más que tristes monigotes garabateados.

Hacer lo que queremos cuando queremos. Y no arrepetirnos luego. O conseguirlo.
Me hastía tanta utopía.

5 comentarios:

Yo dijo...

Por momentos me pregunto si hago bien en detenerme a pensar. A veces es demasiado complicado. Uno puede llegar a sentirse como dentro de una coctelera, pero a la larga hace bien.
Y si, ojalá no fuera todo tan utópico, pero creo que la vida se volvería algo aburrida si asi fuera.

Seattle dijo...

Creo que muchas veces intentamos luchar contra el caballo de la vida, y es imposible!!, nosotros no somos nada y aunque a veces parece que dirigimos y lo controlamos todo, y creemos que vamos en la cabeza de nuestra carrera particular, la vida da un giro y nos pone en la cola....
Casi es lo bonito, no sabemos quienes y que será lo mejor...
saludos...

ladhu dijo...

Intentamos hacer lo que queremos, pero casi nunca lo conseguimos, unas veces porque pedimos demasiado, y otras porque tenemos miedo.

Zifnab dijo...

Vas consiguiendo metas y te vas desilusionando. Nada es tan fantástico como creías. Quizá no está mal, pero es que las historias de los libros y películas son perfectas, y ésto nos pasa por creérnoslas

Que razón tienes. Y lo de que te/me hastían las utopías, más aún. Me ha gustado mucho tu forma de ver las cosas. Es muy interesante. Solo discrpo en lo de que bailamos la vida. Yo creo que la vida es la que nos lleva, que nosotros hacemos algo y pintamos poco. Ella es ama y señora, a veces tan puta y a veces radiante.

Pero como tu dices. Quien sabe. Yo que se.

Sonybabe dijo...

Bonito post, es muy realista y me gusta. Me ha encantado lo de terminar de creernos las historias que leemos y que después la realidad se nos hace sosa.

kiss!!