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martes, octubre 12, 2004

Soledad

La soledad es a veces el bien preciado que se ansía, se anhela, se busca, se disfruta y se saborea bocado a bocado.
Pero otras veces, aparece ante ti como la situación temida e inquietante, o aquella que te pilla por sorpresa y ante la cual no sabes bien como comportarte.
Hoy a mí me ha pasado esto último, bueno, me está pasando ahora.

Siempre he sido una persona con gusto por la tranquilidad, la soledad y el sosiego (Bueno, también por la actividad, pero en mí siempre caben los dos extremos :)) . Desde pequeña, uno de mis mejores planes era pasar la tarde en casa leyendo un buen libro o escribiendo.
Nunca me ha asustado la soledad. Soy hija única, mis padres trabajan, toda mi familia vive fuera..he pasado sola gran parte de mi tiempo.
Pero hay temporadas en las que estás acompañada en extremo. Épocas vacacionales o de descanso en las que se hace imposible estar apenas un minuto sola, y las pocas veces que se consigue es (y menos mal, porque a veces ni eso) para ir al baño.
Así que ante esta situación (que en un principio te desborda) respiras hondo, te acomodas... y te adaptas.
Y te llegas a adaptar tanto, que se hace entrañable lo a gusto que llegas a estar entre tanta gente en todo momento. Compartiendo risas, comentarios y silencios. Preocupaciones y esperanzas. Rozando sus manos, sintiendo su presencia, mirándoles a los ojos y sonriendo.
Pero como todo empieza, acaba.Llega la noche de un inesperado domingo (que no es domingo, pero como si lo fuera) y te encuentras de repente de nuevo sola en tu territorio. Esto te transmite un regocijo y comodidad que te encanta, pero por otro lado el silencio cae sobre ti cual armatoste, el corazón se te encoge ante la inmensidad del vacío y no sabes muy bien cómo has soportado tanta soledad siempre.
Menos mal que los hábitos y costumbres vuelven a conducir todo a su cauce, y parece que poco a poco esa tranquilidad es absorvida por tu ser. Sientes el sosiego de siempre y comienzas a inspirar tranquilidad.
La soledad vuelve a ser ese preciado tesoro. Te encuentras de nuevo contigo misma, te vuelves a hablar, a interrogar..¡como pudiste olvidar hacer esto los últimos días!
Sonríes, y la soledad es de nuevo tu cómplice.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Qué verdad tan grande...
Doblezero

illa dijo...

Anda! Pues menos mal que no soy la única rara que siente estas cosas jeje ;)