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martes, marzo 22, 2005

Desidia

"Siento la necesidad de escribir. De escribir sobre mí. Sobre mi vida en estos momentos y mis sentimientos hacia su desarrollo.
Una persona a la que siempre he admirado, por lo menos desde que tengo un mínimo de uso de razón, ha sido Julio Anguita. Una admiración incondicional porque para mí, y después de leer su libro lo sé con certeza, representa todo aquello que valoro, aquello que debería haber sido y no soy.
Y ese es mi mayor pecado: el haberme convertido en alguien tan lejano a mí, el haber traicionado mis principios, mis aptitudes y en general, a mí misma.
Y por ello ahora una insoportable sensación de insatisfacción me embarga. Me siento un fraude, una enorme mentira. Tan degradada que lo único que merece es ser vapuleada. Sobretodo por Julio Anguita, claro.
Leerle ha sido como recibir un terrible sermón. Un elocuente y feroz sermón que me ha recordado aquello a lo que parezco haber renunciado del todo.
Todo huele a fracaso.
La terrible certeza de no haber hecho nada realmente de provecho hasta ahora, o por lo menos algo en lo que crea de verdad, se cierne sobre mí como una sombra amenazante.
Me dejé arrastrar por las circunstancias, por el pragmatismo, la comodidad y desidia. Y por eso aquí me hallo ahora, fruto de mis errores.
Un cambio de rumbo es la solución que se presenta ante mi desazón. Pero.. ¡comenzar a virar se me hace tan cuesta arriba!"

3 comentarios:

Santi Benítez (Sun_Tsu) dijo...

Hace poco alguien me hablaba de lo importante que era tener un ferreo sistema ético. Pero bajo mi punto de vista los sistemas éticos personales jamás podrán ser ferreos. Las personas crean su propia ética como reglas a través de las que vivir, pero siempre son flexibles. No tendría lógica si fuera de otra forma. La moral social, si es que eso existe, es rígida, los sistemas éticos son flexibles. Nadie podría vivir consigo mismo si no fuera así. Un católico convencido no dudaría en matar a alguien si con ello salvara a su hijo de morir, bueno, ni un católico ni nadie.
Bajo mi punto de vista Anguita es un referente para muchas cosas. Su convencimiento impregna cada una de sus palabras. Existen muy pocas personas así. No te hagas mala sangre con lo de que no has hecho nada. En realidad uno de los grandes males de este mundo occidental es el aburguesamiento del pensamiento cada vez a menos edad. La mayoría de la gente lo que quiere es estudiar, trabajar y ganar la mayor cantidad de dinero posible, y eso es muy respetable. La felicidad tiene muchas formas diferentes, tantas como personas existen.
Luego existen personas que hacen cosas de las que tod@s nos beneficiamos. Salen en los libros de historia como nombres asociados a hechos concretos. Sin embargo, también tuvieron parejas, hijos, trabajos y sistemas éticos ferreos que, a veces, no se correspondían ni por asomo con el hecho que respaldaron.
Así son las cosas.
Un beso filósofa.

kancerbero dijo...

Yo creo que lo realmente importante no es el seguir o no el camino que creímos recto desde siempre. Es imposible no desviarse de es trazado ideal que dibujamos en nuestra juventud. Lo verdaderamente importante es no perder nunca la capacidad de abofetearnos a nosotros mismos y reconocer cuando nos hemos salido de la traza.

Y eso, precisamente eso es lo que acabas de hacer tú.
Ánimo guapa.

illa dijo...

Tenéis razón. Y supongo que lo importante es ser conscientes de que tenemos esas metas, esos valores que seguir..aunque tampoco los sigamos siempre.

Por cierto Kan.¿Y tu blog? No se ve..