domingo, noviembre 06, 2005

Sacudiéndome el polvo

No me apetecía salir; así que decidí arreglarme para hacerlo.
Estaba furiosa con él, por lo que quise elegir la mejor lencería. Pero como dudaba, no me puse ninguna.
Sabía que habría una gata, y opté por las medias nuevas. Quería estar sola, y fui a una casa llena de gente.

Días de polvo. Me lo sacudo pesarosa.
Sonrío, cuando no me apetece nada.
Sólo quiero estar. Así. Con las manos, la nariz, y el culo frío. Maldiciendo no tener pilas para la cámara. No encontrar el cable del escáner.
Maldiciendo la lentitud del adsl. La llegada del invierno.
Que hoy no me favorezca el rojo.


Pienso en voz alta: Estatut

He estado revisando el nou Estatut, que tanto clamor ha levantado. En general, suelo guardarme mis opiniones, o no suelo tenerlas claras hasta el cabo de un tiempo y por tanto prefiero no opinar hasta estar segura de lo que pienso.
En este caso, quizá aún no lo tengo claro. Quizá es pronto. Pero he ido a su web , y lo he leído, que es el primer paso que todo el mundo debería dar (antes que escucharlo en la radio, antes que ver las noticias).
Sólo 3 cosas me han hecho pararme a reflexionar, unas más que otras.
La primera, sobretodo por la polémica que ha creado: la proclama de Cataluña como nación.
No porque lo vea mal o lo vea bien (esto es indiferente). Sino porque realmente mi pregunta es: ¿qué se debe considerar nación?.
La pregunta del millón.

nación.
(Del lat. natĭo, -ōnis).
1. f. Conjunto de los habitantes de un país regido por el mismo gobierno.
2. f. Territorio de ese país.
3. f. Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común.
4. f. coloq. p. us. nacimiento (acción y efecto de nacer). Ciego de nación.
5. m. Arg. p. us. Hombre natural de una nación, contrapuesto al natural de otra.
de ~.
1. loc. adj. U. para dar a entender el origen de alguien, o de dónde es natural.

Interesante el análisis del tema en este
blog , con el que estoy de acuerdo (en lo que respecta a este tema en concreto).
Un concepto tan ambiguo la mayoría de las veces. Pues si nos cobijamos al paraguas de la 3ra definición que da de nación la RAE (que no tiene la última palabra, pero a veces ayuda)...¿cuántas naciones lo serían realmente? Viviendo en un panorama como en el que vivimos actualmente, dónde me atrevería a decir que los actuales ciudadanos de determinado país o territorio regido por el mismo gobierno distan mucho de compartir un mismo origen, tener tradición común y cada vez menos, hablar un mismo idioma.
Somos volátiles como las aves. Nómadas como el viento.
Si yo soy asturiana, al igual que mis padres. Si J. es catalán, pero sus padres andaluces. Si conmigo trabaja un argentino, un francés y una catalana de orígenes extremeños.
Aunque hablemos (algunos) catalán. ¿Qué mismo origen es ése que compartimos?¿Qué tradición? Si ni nietos y abuelos comparten ya la misma.
Y aún así, estoy de acuerdo en la nacionalidad de Cataluña. Con su tradición general propia (aunque no individual), lengua, costumbres, aspiraciones, mercado..
Sí, estoy de cuerdo. Cataluña como nación.
Pero no veo el por qué Cataluña ha de ser nación, y por ejemplo, Andalucía, Castilla León o Cantabria, no.
¿Sólo por no tener un idioma oficial? ¿Es esa la única variable que separa el límite de ser nación, a no serlo? ¿O quizá la autosuficiencia económica?¿El no poseer un mercado activo que permita a determinada región administrarse soial y económicamente es lo que hace que sea nación o no?
Confusa.

Tengo estas cartas sobre la mesa. Y hallo otro apunte en el nou Etatut: el reconocimiento de la región aranesa como independiente, aunque forme parte de los mismos derechos que el resto de la nación catalana, con lengua propia e intereses definidos.
Diferenciación dentro de la diferenciación. Base común. No puede ser sino positivo, me digo.

Y a las cartas ya esparcidas, añado nuevos interrogantes, esta vez acerca de la financiación de las autonomías. ¡Qué lío!
Creo percibir, como ciudadana de Cataluña en contacto diario con sus habitantes, cierto desasosiego en cuanto a la repartición económica se refiere. Hay cierta opinión (no sé si más o menos generalizada, aunque yo diría que sí) de injusticia en este sentido. Creen pagar más de lo que deberían al resto de España. Creen trabajar por más. Y no lo creen justo.
Pagar más impuestos que los andaluces (por ejemplo) simplemente porque ellos trabajan más (/¿ganan más?) mientras los andaluces sólo reciben ayudas, con la excusa de no tener trabajo.
(conste que no estoy suscribiendo estas afirmaciones, simplemente las traslado del pensamiento que percibo por parte de algunos ciudadanos de Cataluña, y que creo pueden ayudar a entender su pensamiento).
Ante estas afirmaciones, miles de veces he puesto el grito en el cielo. Sobretodo porque muchos de los que las afirman son hijos de inmigrantes de las comunidades a las que atacan. Porque en sus afirmaciones se ve como desconocen el estado laboral de esa comunidad en particular, y porque sacan a la luz su parte más insolidaria y egoísta ¿Es que nadie les enseñó el concepto de repartición de bienes?¿de equilibrio del bienestar social?.
Pagan más los que más tienen. Pagan menos los que tienen menos. Reciben más los más desvalidos. Y menos, los que no lo necesitan ¿Es que nadie vió y admiró a Robin Hood?.
Pero es cierto que hay un problema de fondo: No creo que ésa sea la solución. Al menos, debería ser el refuerzo, pero no la base sobre la que se sostiene toda la economía del país.
Creo que España en general, peca, y mucho, de poca iniciativa empresarial.
Por la razón que sea. Pero, ¿acaso los obstáculos son insalvables?
¿Es imposible luchar por la creación de nuevas indsutrias en regiones como Asturias, Andalucía y Extremadura? Incentivación de la actividad empresarial de cada nación (me permito la sonrisa) dentro del país.
Que den trabajo a sus habitantes, que saneen su situación económica, y que ayuden a equilibrar el actual sistema fiscal. Equilibrio de los niveles de renta, reparticiones, impuestos...
Por supuesto serán necesarias inversiones, ¿pero no merece la pena el esfuerzo?.

No veo mal, por ello, las ambiciones de Cataluña, creo incluso que las comparto. Pues no son sus aspiraciones lo que hay que vituperar, sino las carencias en el resto de comunidades (no todas, ya lo sabemos) las que hay salvar. Y ponerse manos a la obra cuanto antes.
Tenemos que ayudar a crecer, todos juntos; no intentar solventar los lastres ralentizando el ritmo.

Algún Link:

Federalismo Fiscal
Cataluña reabre el debate

sábado, noviembre 05, 2005

Toca para mí

De pequeña me fascinaba la música. No por nada sólo veía ese camino en mi futuro.
Las melodías se metían en mi cabeza y me recorrían el cuerpo. Me electrizaban. Las letras se convertían en un eco que resonaba sin cesar, y me encantaba recrearme en él.
Me lo llevaba a la calle y bailaba entre la gente. Cantaba en los trayectos y me acompañaba en mis sueños.
Estudié música, y quise tocar el oboe, por ser el instrumento orgulloso de uno de mis cuentos. Pero me quedé con el piano, que era el de las damitas.
Aprendí a medir, calcular y afinar. Aunque sólo fuera de oídas. A leer, escribir, simultanear y contar. Tenía el don, pero no la perseverancia. Tenía el sueño, pero me desagradaban los recursos, aunque éso fue al final.
Al final fue la presión, y los sudores fríos.
Llevaba 9 años amando notas. 18 soñándolas.
Hasta que envidié la libertad del amor a la música de los demás, que amaban sin etiquetas ni apretados corsés. Y quise ser como ellos. Como los pájaros.
Volver a lo mundanal después de 9 años en el Olimpo, con los dioses.

viernes, noviembre 04, 2005

ugly

Letanía que aplasta. Bochorno que adormece. Se quejan los ojos de su continuo parpadear.
Repiquetea en mi cabeza el sordo martillear en el yunque. No cesa.
Corro. Pierdo. Ya habrá otra oportunidad. La cojo.
Indiferente, oigo risas en derredor. Chistes vacíos. Palabras necias. Oídos Feos.
Ugly. Como el ogro del cuento.
Caigo sobre mi único pie descalzo. Y por fin, la nada.
Silencia el yunque.

miércoles, noviembre 02, 2005

Muñeca

Ambigua relación con la mentira.
Todo comenzó con un silencio impuesto, y a ello le siguió la invención fantasiosa causada por el hambre y los deseos.
Articulaba mentiras como quien inventa palabras. Brotaban solas; sin esfuerzos e infinitas, causando expectación a su paso.
Historias inventadas en secreto. Hermosas como el rocío.
Pero un día algo debió fallar en el engranaje, pues la muñeca nunca más mintió. Y, aunque no le pasaba lo que a Pinoccio, su tez sí se sonrojaba y la verdad se le escapaba a raudales cuando la implicaban en una mentira.
Acabó del todo muñeca. Rota. Sin sueño que anhelar.



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Qué será

Me miraste y me diste un inesperado beso de melocotón.
No apartaste tu mirada de mis ojos al hacerlo.
¿Qué esperabas de mí?
Como cuando el corazón nos da un vuelco de pura emoción, sólo por saberse vivo.
Iván Ferreiro versiona a Julio Iglesias y demuestra que una buena letra nunca defrauda. Y yo me quedo con tu beso de melocotón en mis labios y tu mirada en mi retina, sin comprender qué significa todo esto.

martes, noviembre 01, 2005

uποκρισiα

¿Algo que no soporto? La hipocresía (1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.)
Porque no lo entiendo. Porque no me lo perdonaría.
Y se ha convertido en una actitud común.
Hay un caso que, quizá por tocarme directamente, me afecta más: el hecho de casarse por la iglesia.
¿Quién se debería casar por la iglesia? Los creyentes. Los simpatizantes. Quizá (y sólo quizá) los agnósticos y dubitativos.
Nunca los ateos ni los contrarios a esa institución. Nunca los que dicen que no creen, o los que dicen creer en algo pero no en la Iglesia o su religión.
(Sino crees en la Iglesia, ¿por qué acudes a ella para ese momento?)
Estas personas, en una de sus dos caras, miente. Es hipócrita.
Ya que, o bien cree en ello pero lo niega ante los demás (aunque luego se casa mediante su ritual y entonces es consecuente con sus principios en este punto), o bien no cree, y entonces miente a la Iglesia al casarse en ella. (Y de paso, la financia; esto además de hipocresía, es estupidez).
Hipócritas.
Prefieren anteponer un placer meramente estético a dar la relevancia que corresponde a sus creencias.
Superficial.
Y alguien que miente en un hecho de tanta relevancia, ¿en qué otras cosas no podría mentir?
¿Confiaría en una persona no íntegra, que se toma las cosas tan a la ligera?¿Es ese tipo de persona no consecuente, ética y moralmente aceptable?
¿Seré yo la eternamente exagerada, dramática o seria?¿Es posible una utopía de un mundo sin hipocresías sin tener en cuenta este punto y parecidos?
¿Qué clase de mundo mejor construiremos sin utopías perfectas?

Y éste es mi escritorio, contestando a Pirri