Podría acostumbrarme a ésto. A dormir cada noche a tu lado, aunque nos separasen unos centímetros. A abrazarte cada vez que sonase el despertador; a tu silenciosas entradas por la puerta y a la suave manera en que me riñes por mi desorden.
Podría acostumbrarme a ésto y entonces, cuando no estés, ponerme inmensamente triste.
Sin televisores ruidosos que me hagan compañía mientras leo y sin manos pausadas acariciando mis rodillas ni la estancia en casa será lo mismo ni las horas de intervalo tan larga espera.
¡Ay!¡Podría acostumbrarme tanto a esta rutina de besos sin importancia y sonrisas apaciguadoras!..que cuando llegue el día, me tiraré de los pelos para ver si el dolor consigue que la ausencia se desvanezca.
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