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Castpost...Y ahí vimos la curva fatídica en la que todo sucede (aunque no en esta vuelta, claro)
Ayer, por primera vez, fui al circuito de
Montmeló a ver el
GP de Motociclismo. Sin ser seguidora de este deporte, y sonándome apenas dos únicos nombres de los corredores (
Pedrosa y
Gibernau, cómo no), viví con euforia todas las carreras (La de
Bautista en 125 me caló hondo) y sufrí estrepitosamente con cada caída (
que fueron muchas).
La preocupación por Melandri y Gibernau, las esperanzas en Pedrosa, la euforia del forofo, el rencor al oponente, la admiración de un buen dominio , la velocidad y la estrategia. ..El sentimiento de camadería. Una gran experiencia, después de todo, que me acercó algo más al amor por el deporte, el amor por el motor; y por los ídolos.
Curioso acontecimiento éste de la afición, que se mueve por pasiones dejando casi enteramente de lado la razón (aunque nunca del todo).
Quizá por ello el ser humano ama tanto los deportes y las competiciones. Por este sentimiento filial que le crea placer y recreación. Que incentiva su espíritu de participación y lucha.
Igual que ahora mismo cientos de personas celebran la
victoria de España frente a Túnez, otros cientos celebraron la de
Nadal frente a Federer, y la de
Alonso en su última carrera.
No me cabe duda de que éste está siendo un buen año para el deporte español, y, quizá por ese motivo, este año me he acercado algo más a cada deporte y he vivido de cerca la pasión deportiva, que comporta no sólo el querer hacerse vencedor del objetivo, sino apreciar un buen juego y las buenas aptitudes del deportista, que llega a ser admirado por ello.
Supongo que, a fin de cuentas, el deporte no es más que la evolución de los juegos competitivos/educativos que ya el homo sapiens practicaba, del
homo ludens que todos somos, y de las ansias de superación que encerramos entre muros.