domingo, marzo 14, 2010

Conversaciones al azar

Dos amigas, reunidas en la casa de una de ellas, tomando un café. Suenan las cucharillas, el resto del piso en silencio. El sol se deja entrever entre las cortinas. La puerta corredera que da la terraza, medio abierta. La brisa ligera mueve sus cabellos de vez en cuando.

A: Hace tiempo que no escribes
Y: Mmm ya. No sabía muy bien que contar. Me encanta la mezcla de la intensidad del café solo con la del chocolate negro.
A: Cómo si no te hubieran pasado cosas...
Y: Bueno, cambiar no ha cambiado nada. ¿querrás más azúcar?
A: No.

A: ¿Cambia algo después de casarse?
Y ríe: Nada. Los hijos lo cambiarán. Ahora trabajo más. Pero no creo que tenga que ver con la boda.
A: ¿Y eso?
Y: La famosas crisis. No contratan a nadie y los clientes lo miran todo más, así que hacemos más versiones de todo, sin más ayuda...y facturando menos.
a: ¿Otra vez congelado el sueldo?
Y: Sí
A: Nosotros también. Vaya palo.
Y: ¿Quieres algo más?
A: No, estoy bien. Uaa me está entrando sueño y todo. ¿Sabes que O. se ha cogido 6 meses de excedencia y está recorriendo Sudamérica?
Y: Sí, lo he visto por Facebook. ¡qué suerte tienen algunas!
A: Hombre, ¿tú tb podrías si quieres, no?
Y: ¿Con J. en paro? jaja Va ser que no. Y mi jefe se moriría. No creo que me dieran una excedencia. Ya el día que me quede embarazada a ver qué cara pone.
Quería ir a Roma esta Semana Santa, pero creo que al final nos quedaremos.
A: ¿Y a Asturias?Hace tiempo que no vas, ¿no? Y allí tienes casa.
Y: Ya...no sé, ya veré. También hay unos ánimos por allí..que a saber.
A: Ya. Se divorció tu prima me dijiste.
Y: Sí. Con escándalo incluido. Lo denunció por abofetearle y le metieron una noche en el calabozo. Luego resultó que ella le estaba poniendo los cuernos con un tio 10 años mayor.
A: Qué fuerte
Y: Ya. Y ahora se ha afincado en casa de su madre con su hijo. Verás, ¡cualquiera la saca de allí ahora!
A: Jamás lo entenderé
Y: Ni yo. Pero mira. Son sus vidas. Allá ellos. Llega un punto en que te desentiendes.
A: ¿y el que está en Madrid?
Y sonríe ampliamente.
Y: Viviendo la vida. Yendo de trabajo en trabajo, al que le paga más, y pasándolo en grande.
A: Vive con ese chico, M. ¿verdad?
Y: Sí. Y tienen muchos amigos por allí. ¡Todo Asturias está en Madrid!
A: Menos el de Girona. Ese no podía trabajar ya, ¿verdad?
Y: De todo lo que se habrá metido...
A: Y irán a Gijón al final, ¿a empezar de cero?
Y: No sé. Pero han empezado tantas veces de cero...
A: La verdad es que fue un golpe lo de C. Morir así cuando mejor estaban, y tan de repente..
Y: Pues sí. La verdad es que mi tía mucha suerte no ha tenido con los hombres. Pero tampoco llevaban un estilo de vida muy sano.
A: Jaja, la que habla!
Y: Ei no compares, yo bebo algo de vez en cuando, pero no mil cervezas y gin tonics al día durante 50 años.
A: I know ;).
Y: Arigato gozaimasu ;)
A: jaja ¿cómo va tu japonés?
Y: nivel 1. Me gusta, pero la verdad es que el horario me mata. Y el fin de semana lo que menos me apetece es estudiar así que luego en clase no voy todo lo avanzada que debería.
A: Bueno chica, es un hobby.
Y: Sí, pero si me pillase a otras horas...¿Te imaginas? En el CV: Inglés, francés básico, y japonés nivel medio! jaja Me encantaría
A: Eres una friki
Y: :p
A: ¿Viste lo del Barça el año pasado?
Y: ¿lo de las 6 copas? sí. Fue genial.
A: ¡Y Alonso en Ferrari!
Y casi se atraganta.
Y: ¡Eso es mejor aún! A ver que hace este año
A: Y qué pena lo de Delibes.
Y: Sí...aunque ya era mayor. En mi entorno nadie lo ha sentido demasiado. Creo que algunos no sabrían ni lo que ha escrito.
A: ¿Y tú?
Y: Obras suyas fueron algunas de mis primeras novelas. Eso siempre marca.
A: Ya. Como nos marcó Las edades de Lulú
Y: jaja. Y Candy Candy
A: Tú siempre tan cursi
Y: La cursilería mueve el mundo. ¿No has visto esos grupos de Korea llenos de chicas?
A: ¿sigues con las series?
Y: Me apasionan. Son la cursilería en estado puro. Ni los culebrones sudamericanos.
A: Llegaron tarde pero mejoraron el original, ¿no?. Los asiáticos lo hacen todo con ganas supongo
Y: No sé.
A: ¿Tú no ibas a ser escritora?
Y: Y cantante. A lo Madonna.
A: ¿Qué pasó?
Y: Se me adelantaron J.K. Rowling y Lady Gaga
A: Qué golpe bajo
Y: Encima una es mayor que yo, y otra más joven. Nací en el año equivocado
A: Será eso
Y: Sí :)
A: ¡Me ha dicho D. que J. está estudiando para mosso!
Y: Sí. Es lo que se lleva, hacer oposiciones. No sé, yo le dejo hacer. Lo bueno es que se vaya moviendo.
A: ¿Y si entra?
Y: Que me jubile
A: Tú siempre con lo mismo
Y: Es que pensáis que lo digo en broma, pero es en serio. Yo quiero ser ama de casa.
A: No aguantarías 2 días. Mucho has visto Mujeres Desesperadas...
Y. No hasta el final...De verdad. Si soy ama de casa tendré tiempo para escribir, ¿no?
A: Eso es lo que tú te crees!
Y: Bueno, ya veré. Total, de momento me toca trabajar
A: Un día me tienes que explicar bien en qué consiste tu trabajo, ¡en serio!
Y: Te aburriría
A: Publicidad e internet. ¡creía que estarías encantada!
Y: Cuando se profundiza mucho en algo siempre pierde encanto.
A: ¿De verdad?
Y: Yo creo que sí.
A: ¿Incluso los hombres?
Y: Sobretodo los hombres jaja. Te haces un ideal platónico y luego..plash! no queda nada
A: Eso es tu culpa, por idealizarlos
Y: Que esperas, me gustaba Candy Candy jaja
A: Eres el eslabón perdido
Y: ¿me estás llamando prehistórica?
A: Más bien chapada a la antigua, quién lo diría, tan moderna que eres para otras cosas. Anda, vámonos, que nos esperan.
Y: ok!
A: Ya vas bien vestida así, ¡no te cambies mil veces!
Y: ¿Quedan bien estos botines con los shorts?
A: Genial
Y: Ok. Pásame el bolso. ¡Que no se me olvide la cámara!
A: Ya estás pensando en las fotos
Y: ;) Let's go!
Somos dos amigas, reunidas en mi casa, tomando un café. Suenan las cucharillas, el resto del piso está en silencio.

miércoles, junio 03, 2009

De mimarse

En estas últimas semanas previas a la boda, estoy utilizando todos los bonos de tratamientos diversos que me han ido regalando durante el año.
El martes fui a una clínina en la Avda. Tibidabo de Barcelona, a hacerme un Rejuvenecimiento Facial con infrarrojos, que incluía una limpieza facial y no sé cuantas hidrataciones más.
Con 26 años igual no necesito aún un rejuvenecimiento, pero a mí lo que m interesó fue lo de la limpieza, así que allá fui.

Son curiosos estos centros estéticos.
Por lo que leí en el cartel de la entrada, situada en el primer piso de un edificio, estaban especializados en adelagazamiento y tratamientos antitabaco (si es lo que destacan, digo yo que será porque es lo que mejor hacen...o quizá lo que más se demanda). Lo del antitabaco ya simpatizó conmigo (un centro que está a favor de lo mismo que yo, tiene que parecerme bueno), aunque su ubicación y la inseguridad de que no destacaran mi tipo de tratamiento me creó cierta desazón...
Entré y un chico joven muy simpático me atendió, me cobró porque me deje el bono*....(me estoy dando cuenta de que en todos los sitios caros..el dinero va por delante) y pasé a esperar a una pequeña salita de estar, donde me acomodé en una silla estratégicamente situada al lado de una enorme cantidad de revistas posicionadas (o con la intención de posicionarse) como revistas de alta gama, o bien especializadas en tratamientos de estética, cirugía...etc
En la misma sala solo se encontraba una señora de unos 60 años de edad que diría, me miraba con curiosidad.
En los minutos que pasé en esa sala me quedó claro que la clientela era más bien de edad avanzada: de 50 para arriba. Y eran asiduos.
Unas salían de su tratamiento, otras entraban, se saludaban por el camino, se felicitaban por lo mucho que habían adelgazado, se daban consejos de cara a la siguiente fase, un señor mayor me miraba sin disimular...y cuando entro a mi tratamiento (muy educadamente guiada) lo primero que me dicen es: ¿Eres muy jovencita, no? (Claro , al lado de tu clientela habitual, como voy a ser...)
Conclusión: solo los mayores se cuidan con esmero. Cuando ya no hay apenas remedio.
El tratamiento fue muy bien. Mejoraron la elasticidad y el colágeno de mi piel...pero la limpieza no fue demasiado profunda para mi gusto, así que esta misma semana voy a otro sitio a que me la hagan.

Otro ejemplo de esta conclusión que he comentado fue al día siguiente, cuando iba a otro centro situado en Pedralbes a hacerme una exfoliación corporal. A parte de que el centro en sí tb es un gimnasio con zona spa y yo iba tan desubicada que casi me meto en el ascensor de los hombres (que iba a parar a su vestuario en lugar de al de mujeres...)... en la zona de saunas, spa y piscina (y el ascensor) solo me cruzaba con mujeres y hombres de +55.
Jolín, ¡a esa edad hay que llegar para saber lo que es vida!
Curioseé en el jacuzzi de 42º, en el de 14º, el de 36º con chorros, en las camas con hidromasaje, en la zona de relax (una con música, otra con luz, otra sin..) y no me atreví con alguna de aspecto extraño porque no me daba tiempo (solo tenía 30min). Hasta la triste fuente típica igual que la de mi gimnasio de pueblo tenía su rótulo de presentación: Font. (Eso es saber vender...)
El caso, que bajé a la planta 1 para hacerme mi exfoliación, y la chica me acabó explicando (tras explicarme como iba la ducha, pq las señoras siempre se lo preguntan...) como esas señoras se compraban las cremas Natura Bissé de 140 Euros, que tenían excelentes resultados.
Lo mismo, que las clientas VIP eran las ancianas.

Y como hay que aprender de los mayores...yo he decidido aprender y darme caprichosos tratamientos de vez en cuando:P

Por cierto, en este segundo centro también cobran antes del tratamiento.

*Que me abonaron en cuanto se lo llevé

jueves, marzo 26, 2009

Y en crisis?

Crisis crisis crisis....No dejan de hablar de crisis. Y para crisis la mía. Que estoy esclavizada en un trabajo del que no hay forma que me echen, pagando una hipoteca que no quiero pagar y sin viajar ni el 1% de lo que quiero.
¿Que los demás están igual? Y a mi qué.
Un día me compro un billete de avión y me pierdo dónde sea. A vivir el día a día. A trabajar lo justo para mantenerme. Porque para qué quiero yo un piso que de momento es del banco si lo único que necesito es un sitio donde dormir. Mejor me lo gasto en spas, que la relajación mejorará más mi calidad de vida.
Igual lo hago después de tener hijos (lo de irme a dónde sea), y así no rompo con el reloj biológico. Luego me convierto en la madre hippie trotamundos que ningún hijo necesita, y al menos así mi vida habrá sido original. O al menos fuera de la norma. Que ya es algo.

A veces me encuentro ante mi jefe, que me habla de lo mucho que puede afectar al equipo (o sea, a mí y los otros 3 del equipo) la pérdida de un cliente (del cliente de una empresa de 100 empleados, que no es ni nuestra empresa, sino una del grupo)...y no sé si no se da cuenta de que mi cara de témpano de hielo lo que intenta reflejar es un: Y a mí qué me cuentas si no me pagan más ni cuando ganamos nuevos clientes. Si aún me creo joven y el futuro de la empresa lo menos que hago es tomarlo como algo personal que pueda afectar a mi vida diaria. Para los jóvenes preparados parece que trabajos mal pagados sobran, hasta en tiempos de crisis y aunque me quieras vender la moto, Mr. pelotasfuera, que eres un pelotasfuera...
Al que le afecta es a él, que además del fijo cobra sobre objetivos y encima va a por el tercer hijo. No a mí que apenas he entrado en el mundo laboral y mi máxima preocupación es la mitad de una hipoteca de la que también me podría deshacer...(total...Y ya sé que dicen que no es momento de ventas pero yo soy muy optimista)

Me llamarán irresponsable, o vaga, o pasota...pero es que estoy harta de me presionen y de los mensajes con segundas. ¡Que me da igual! ¡Que por mí me iba a la montaña y me hacía guarda forestal ! (con wifi, eso sí. Por favor, la implantación del wifi en los bosques! O que llegue algún cable)
El caso. Que les den. No voy a darlo todo por la mano que me explota. ¿Sabéis el dicho ese de cría cuervos y te sacarán los ojos? Bueno. Pues ya los hemos criado, y ahora así nos vemos.

(me acaba de salir el gen de la generación Y con todas sus fuerzas ;) )

sábado, marzo 07, 2009

Just dance

Te despiertas una mañana, tras una noche de fiesta de 10 horas ininterrumpidas.
Fiesta surgida de manera espontánea:
- Estoy agobiada. Mucho trabajo, muchos marrones. ¿Quedamos?
Quedamos!
Y automáticamente comienza la ingesta de alcohol, antídoto desestresante de la semana.
Lo que comienza como una berborrea en contra de todo el sistema que nos encierra, del estrés del día a día en la ciudad, de los sueños incumplidos, de las metas por cumplir, del filosofar sobre cómo alcanzarlas y el encontronazo contra el equilibrio imposible....acaba sin palabras en cualquier pub de la zona. Brazos abiertos, ojos cerrados, baile etílico, ojos descentrados...
Nos da igual lo que nos digan, que mañana sea jornada laboral, que sólo los guiris nos acompañen, que estemos vestidos de oficina....Just Dance, wanna be ok.

Hasta que a las 10:00AM, nos damos cuenta de que nos hemos dormido, nos llaman de la oficina...y estamos sumamente enfermos.

¿Dónde fue a parar esa mañana mi omnipresente responsabilidad?. ¿Habré hecho mal?¿Habré hecho bien? En el estado actual de la sociedad, en que te quejas del estrés de trabajo y lo que hacen es felicitarte...tú tiras por la borda tu privilegiada situación. Reniegas, la odias, finges, te anula. Lloras, ríes. Te tiene atrapada. Es la esclavitud del privilegiado. Es la obligación, el must do. Da igual que sea la responsbailidad de un trabajo, el ocio en New York City o el sempiterno descanso en una costa caribeña. Si es un must, te rebelarás, te anulará...Y el equilibrio es imposible. Lo sabes y te desespera ser consciente de ello. El problema no es tu situación, eres tú, que siempre querrás otra vida.

Pasan las semanas, y no ha pasado nada. Eres un peldaño necesario en la pirámide empresarial, por lo que se te permiten ciertas libertades. Así que la rueda sigue, sin más.

Y te despiertas otra mañana. La noche anterior te fuiste a casa, hiciste el amor con tu pareja, fuiste a dormir relativamente pronto para poder luchar contra el sueño del día siguiente....por lo que te despiertas y eres la responsabilidad, ahora sí, omnipresente. Cumplidora, respetada, envidiada y/o odiada por todo ello.
Y sientes un vértigo inaudito.
Cuando estabas en el lodo al menos no sentías estos escalofríos.

Repasas mentalmente la línea recta de tu vida que te ha llevado hasta este momento: hasta un cargo intermedio a los 26 años, una boda inminente con el chico perfecto ( eso dicen todos) que te idolatra, un hogar con futuro, una economía intermedia...
Qué aburrido.
Repasas mentalmente la línea curvilínea de tantos de tus conocidos.
¿Buscaremos todos el mismo horizonte? ¿Lo conseguiremos? ¿Quién es más feliz?

Me encanta sentir vértigo. Cuando voy a los parques de atracciones y me subo en esas montañas rusas infinitas que te lanzan al aire y dan voltere. Me encanta el vértigo, cuando me asomo al infinito desde el pico de la montaña más alta en lo que alcanza la vista.
Pero este vértigo al despertarme, al enfrentarme al día a día, ¿me hará caer sin remedio?

lunes, noviembre 17, 2008

The show must go on?

En un estado laico occidental del s.XXI (situémonos más: España, 2008), pudiera parecer que la doctrina religiosa perdiese fuerza y quedase relegada a un segundo lugar; por lo que para los ateos y agnósticos aún pudiera ser más difícil sin cabe el verse inmersos en eventos de cariz religioso (teniendo en cuenta que son personas que no deben salir al encuentro de tales experiencias de una manera proactiva). Pero, tristemente, esto no es así y, si bien la religión puede haber perdido en número de seguidores y en rigidez de sus ritos, el espectro de la ceremonia religiosa disfrazada de rito social aún tiene fuerza y vigor en nuestra sociedad. Por lo que, vestido de compromiso social o protocolo (como el de celebrar los cumpleaños, comer el fin de semana en familia o comenzar por los cubiertos del exterior al interior..) los ateos y agnósticos se ven muchas veces "socialmente comprometidos" a asistir a ritos religiosos en todo orden.
Así es como yo, atea , acabé este fin de semana como infiltrada en dos ceremonias religiosas tan dispares como pueden ser un entierro y un bautizo.
Del entierro
La situación en sí ya no es cómoda ni agradable. A pesar de que no te una un lazo sentimental fuerte con el fallecido, ver el dolor de los demás no es algo gratificante y esta experiencia dramática de exposición del dolor y de regocijo en la muestra de la propia pena durante varios días nunca ha sido de mi apetencia.
Tiene un punto hasta macabro y exhibicionista que ríete tú de las películas de David Slade (por decir alguien): el muerto -del que te han explicado los mil y un detalles de su muerte - es expuesto tras una vitrina y viste los mal disimulados colores cítricos de su estado, y la viuda y familiares cercanos, derrumbados, se arrastran de un conocido a otro con pesadez, fatiga, y cara de circunstancias; con lo que poco consuelo me puedo imaginar que les aportará una persona ajena que simplemente siente empatía.
Si todo acabara aquí, a pesar del ingrediente macabro de la exposición del muerto y de la vacuidad del pésame dado por personas incluso extrañas, todo podría entrar dentro de lo acordado socialmente como convencionalmente correcto y de buenas maneras hacia los allegados...Pero entonces, llega el momento cumbre: la misa. De la que puedes decidir escapar pero de la que como te escapes no te perdonará el "ojo social" - aquí el craso error de no distinción entre convención social-rito religioso-.Y ahí estaba yo, atea declarada, levanta, sienta, levanta, sienta del banco de madera...escuchando el parsimonioso cántico del cura y el silencio de los oyentes que acariciados por sus palabras dan el más honorífico adiós a su ser querido.
En tal situación, una no puede evitar sentirse una hipócrita tras hierática máscara.

Del bautizo
Invitada a un bautizo sin posterior banquete, el asistir al evento en sí, desde mi punto de vista, ya no tenía ningún sentido - para simplemente acompañar a los padres y al niño a la Iglesia yo creo que con la familia más cercana es más que suficiente, sin necesidad de implicar a terceros en el ritual -. Aún así, de nuevo empujada por la responsabilidad social que da el entorno familiar, me presenté allí con mi mejor sonrisa y deseos.

No obstante, una vez saludada toooda la familia, dados los besos pertinentes, etc etc etc, mi único deber pasó a ser el de estar tal muñeca, sube-baja en mi banquito, observando como desean el mejor futuro a los infantes tras la bendición del señor al que servirán (...). Mi actitud cínica no podía más que sobresalir a través de una ladeada sonrisa cada vez que un agua imagino fría caía sobre la cabeza de los niños...que lloraban en brazos de sus progenitores.

La solemnidad que ese evento debe tener para los creyentes, no hace más que convertirse en puro teatro y derivar en escepticismo para los que no creemos en ello; por lo que, de nuevo, el malestar general de la simple presencia hace aparición y con él el eterno debate responsabilidad familiar vs. honestidad con uno mismo y los demás. Por lo que te acabas hasta identificando con los niños, que, convertidos en protagonistas sin saberlo, no son más que, al igual que tú en ese momento, meros títeres en toda aquella parafernalia.

Y apesar de todo ello....The show must go on?

domingo, octubre 05, 2008

De qué vas

Quizá se deba a mi egoísta naturaleza, o a mis experiencias no vividas que, dicen, siempre pasan factura. Quizá es simplemente un caso de inmadurez. No lo sé, y me da igual. El caso es que, tengo ya (y el ya aquí, por imposible que parezca, es de vital importancia) 26 años y estoy harta de luchar por cada viernes o sábado noche de querer salir. Por cada cena fuera que cueste xxx euros, por cada puñetero capricho, viaje u experiencia.
A veces soy yo sola contra todos; y a veces son todos...y yo a parte.
Pero estoy cansada de contar las ocasiones en que me salgo con la mía (Y es que las matemáticas - aunque sea tan solo el contar números - siempre me aburrieron.)
¿Todo en pro de qué? De una estabilidad emocional y práctica que ni siquiera sé si es necesaria y/o importante. De una estabilidad que casi siempre creo que sí, lo es todo, pero que me deja sabores amargos en la esquina de cada semana.
Es como.."Toma esta enorme bocanada de aire durante estos 6 días y 23 horas y media" Pero el sabor de la media hora que he de pagar es tan amargo...
Ya no va de amor, amistad, o alegría. No va de sentimientos. Ni siquiera va de ti.
Va del ímpetu, las ganas, del por qué. Del dar sentido a la existencia.
Va de sentirse uno mismo y del reir con ganas. Va del disfrute del momento versus el ahogo en vida.

Para ser sincera...no sé de qué va. Pero el nudo en la garganta aprieta y la muerte en vida, incluso tras leer El retrato de Dorian Gray, nunca ha sido lo mío.