Dedicada a vivir el día a día, a ratos deambulo a ratos apresuro mi paso por corredores.
A ratos me paro, no ya a coger aire (de lo que no siento la necesidad) sino a dejar la mente y ojos en blanco para al instante volver a, mecánicamente, deambular y correr. A priori indistintamente.
Durante estos meses he vivido momentos de alto subidón de autoestima profesional, viéndome envalentonada por mis compañeros y lanzada a un entorno de auge.
No por primera vez, pero disfruto con mi nuevo trabajo. Que tiene tiras y aflojas y más zonas calientes que frías, pero que me mantienen cercana a la actualidad de las comunicaciones, publicidad, y nuevas tecnologías.
Me redescubro a mí misma disfrutando mientras realizo un trabajo exprés, mientras me quedo esa media hora más, y la guinda de todo es el convencer al cliente de la valía de esta forma de comunicación y el presentarle (ante sus redondos ojos de asombro, cual niño ante un cuento) el nuevo mundo comunicativo del que no era consciente y que mostramos ante él.
Es bonito.
Es bonito enseñar, aprender, y llegar a la gente. Es bonito el que se pueda llegar a la gente por esta vía. Es bonita esta forma interactiva e interrelacional de comunicarse. Como un puzzle en el que si sabes mirarlo con perspectiva y análisis, todo encaja de forma perfecta y, quizá no armónica, pero desde luego enriquecedora.
Y en esta fase en la que mi vida profesional está algo por delante de la personal (en alguna fase de mi vida tenía que pasar esto, no en vano me dedico a algo que he estudiado y me gusta. Aunque no quiero decir con ello que todas las fases de mi vida tengan que regirse por el ejemplo de ésta...), el resto a mi alrededor parece moverse a cámara lenta.
Con el sonido ralentizado y dejando un rastro de baba de caracol, si me apuras.
No es que me importe. He llegado a conseguir un estado mental de tranquilidad tal ( que incluso a veces creo negativo), que ya no me afecta el tipo de movimiento que exista a mi alrededor. Ni con prisa, ni con pausa. Simplemente, como sea y cuando sea. Ahora mismo todo objetivo en esa esfera está relegado a un segundo lugar que no acapara mi atención.
De todas formas, seguimos mecánicamente los caminos. Y este puente que nos ha caído por sorpresa (a mí me ha caído por sorpresa) nos vamos a Santiago de Compostela (aunque luego esté con un ojo mirando de reojo a Asturias; no podré evitarlo :) ).
Además, esta noche hay concierto, y una amiga ha tenido a su retoño; además de seguir sucediéndose las cenas, salidas y tertulias sociales varias.
De todas formas me sorprende algo mi actitud hacia estos eventos, que si bien hace un tiempo movían mi mundo, ahora solo me emocionan superficialmente. No hay intensidad debajo debido a este segundo puesto en el que, de momento, los he ubicado. O quizá debido a esa actitud estática y de parsimonia que me doy cuenta he adoptado últimamente.
No sé aún si inerte y fría capa sobre mí; o bien real frialdad que ahora avista la superficie.
miércoles, abril 25, 2007
sábado, marzo 24, 2007
Recorro
Noche desvelada. Madrugada incierta.
En el hotel de una ciudad extraña, la pequeña habitación se convierte en refugio de veladas trasnochadas.
Llegó la hora de ser partícipes de aquellas experiencias laborales; surrealistas y enriquecedoras por lo diferente, que antes leíamos en los cuadernos o escuchábamos de boca de nuestros padres. Experiencias en las que personajes extremos toman protagonismo de la situación; en la que nos vemos abocados a un pasaje de novela de yuppies en los años 80, trasladada a 20 años después.
Llamemos a uno de nuestros personajes E. Serio, sereno, seco y conciso (por dejarnos de más adjetivos comenzados con s). Con toda la apariencia del español y la serenidad y parquedad del sueco.
Llamemos a otro personaje, A. Hijo de estudios jesuitas y criado al lado de un huerto de monjas. Repeinado, educado en exceso, y adicto al Cola Cao caliente antes de ir a dormir.
Juntémoslos, y añadamos al personajillo P. Humpty Dumpty nervioso y saltarín. Parapetado tras su vida familiar y laboral, escondiendo inclinaciones no reconocidas.
Sin olvidarnos de V. Representación de rigidez por antonomasia. Señorita Rottenmeier de nuestros días. Valorando la eficiencia y concisión por encima de las formas y tacto para con los demás. Escupiendo fuego antes de avistar el peligro...no vaya a ser que llegue.
Todo ésto, en medio de creadores locos, estrategas y recién licenciados llegados de todo el mundo; y siendo todos pioneros en la implantación del sistema publicitario en las nuevas tecnologías.
Demasiados caballeros y reinas de corazones juntos como para no conformar un cuadro variopinto.
Entretanto, recorro Chueca con mi compañero y sus amigos acomodados, que me cuentan su idolatría por Esperanza Aguirre y la ciudad de Nueva York, y que me guían a su burbuja de hedonismo desenfrenado.
Yo me dejo arrastrar en mi vida entre derechones liberales, progresistas, y familiares rojos...y por el camino pierdo la capacidad de juzgar por tales posicionamientos.
Me asombra mucho más la cantidad de estilos de vida que pueden llegar a converger en mismos puntos geográficos; y como ese estilo de vida determina nuestros razonamientos sociales.
03 Je Suis Bien.mp3
En el hotel de una ciudad extraña, la pequeña habitación se convierte en refugio de veladas trasnochadas.
Llegó la hora de ser partícipes de aquellas experiencias laborales; surrealistas y enriquecedoras por lo diferente, que antes leíamos en los cuadernos o escuchábamos de boca de nuestros padres. Experiencias en las que personajes extremos toman protagonismo de la situación; en la que nos vemos abocados a un pasaje de novela de yuppies en los años 80, trasladada a 20 años después.
Llamemos a uno de nuestros personajes E. Serio, sereno, seco y conciso (por dejarnos de más adjetivos comenzados con s). Con toda la apariencia del español y la serenidad y parquedad del sueco.
Llamemos a otro personaje, A. Hijo de estudios jesuitas y criado al lado de un huerto de monjas. Repeinado, educado en exceso, y adicto al Cola Cao caliente antes de ir a dormir.
Juntémoslos, y añadamos al personajillo P. Humpty Dumpty nervioso y saltarín. Parapetado tras su vida familiar y laboral, escondiendo inclinaciones no reconocidas.
Sin olvidarnos de V. Representación de rigidez por antonomasia. Señorita Rottenmeier de nuestros días. Valorando la eficiencia y concisión por encima de las formas y tacto para con los demás. Escupiendo fuego antes de avistar el peligro...no vaya a ser que llegue.
Todo ésto, en medio de creadores locos, estrategas y recién licenciados llegados de todo el mundo; y siendo todos pioneros en la implantación del sistema publicitario en las nuevas tecnologías.
Demasiados caballeros y reinas de corazones juntos como para no conformar un cuadro variopinto.
Entretanto, recorro Chueca con mi compañero y sus amigos acomodados, que me cuentan su idolatría por Esperanza Aguirre y la ciudad de Nueva York, y que me guían a su burbuja de hedonismo desenfrenado.
Yo me dejo arrastrar en mi vida entre derechones liberales, progresistas, y familiares rojos...y por el camino pierdo la capacidad de juzgar por tales posicionamientos.
Me asombra mucho más la cantidad de estilos de vida que pueden llegar a converger en mismos puntos geográficos; y como ese estilo de vida determina nuestros razonamientos sociales.
03 Je Suis Bien.mp3
lunes, febrero 12, 2007
Siguiente parada:
En tránsito. A medio camino. En pleno movimiento en el vacío, dirigiéndose hacia delante; suspendido en el aire justo antes de volver a encontrar la tierra firme.En pleno vuelo tras haber respirado hondo y lanzarse.
Con las alas extendidas y batiendo el vuelo.
Con los ojos fijos en el horizonte e impulsándose para llegar hasta allí.
En mitad del sorbo.
A medio trayecto en la montaña rusa.
Durante el viaje.
En el ascensor.
Subiendo la escalera.
Chapoteando en la bañera.
En el metro, esperando la siguiente parada.
En la estación de servicio..
Siguiente parada: Netthink
Siguiente parada: Independencia
E irán dos de cuatro
Algo tiene de mágico el estado de tránsito y balanceo. El impulso en el que nos movemos de un punto a otro, de un estado a otro estado, de este lugar..a aquél.
El hormigueo, la punzada en el estómago, la subida de adrenalina justo en el momento antes de la toma de decisión. Las mariposas que nos acompañan en algunos momentos del proceso. La incertidumbre que viene acompañada de expectación, ilusión y esperanza.
Y si todo fluye, y la evolución requiere cambios. Si el avance necesita de movimientos, decisión y empuje. Si la mejora necesita de revisión y la consecución de objetivos de entereza; habrá que enfrentarse a ello. Abandonar el temor (o al menos arrinconarlo). Alzar la cabeza, confiar en nosotros mismos...Y caminar hacia delante, soltando las faldas protectoras que aún asían algunos de nuestros dedos.
Siguiente parada: Independencia
E irán dos de cuatro
Algo tiene de mágico el estado de tránsito y balanceo. El impulso en el que nos movemos de un punto a otro, de un estado a otro estado, de este lugar..a aquél.
El hormigueo, la punzada en el estómago, la subida de adrenalina justo en el momento antes de la toma de decisión. Las mariposas que nos acompañan en algunos momentos del proceso. La incertidumbre que viene acompañada de expectación, ilusión y esperanza.
Y si todo fluye, y la evolución requiere cambios. Si el avance necesita de movimientos, decisión y empuje. Si la mejora necesita de revisión y la consecución de objetivos de entereza; habrá que enfrentarse a ello. Abandonar el temor (o al menos arrinconarlo). Alzar la cabeza, confiar en nosotros mismos...Y caminar hacia delante, soltando las faldas protectoras que aún asían algunos de nuestros dedos.
jueves, febrero 01, 2007
1 de Febrero. Rutina.
Cómo es vuestra rutina diaria. O cómo es la mía. Cómo de repetitivas, rudimentarias y cíclicas.
Desde que un despertador suena a las 6:30-7:00 de la mañana, y, arrancados del sopor y ensimismamiento en el que estábamos imbuidos, nos alejamos de la maraña de nuestros sueños para tomar conciencia de nuestra propia pesadez, cuerpo y sopor.
El baño es frío, así que me desnudo rápido y me meto casi de un salto en la bañera. La ducha, con prisas. Buscando siempre la temperatura de color rojo para dejarla caer sobre mi cuerpo. Apenas lo necesario para sentirme bien, antes de que el remordimiento de conciencia de dejar el agua correr sin rumbo fijo se apodere de mí. (¡Qué lejano me parece de repente el recuerdo de los lúdicos baños infantiles y despreocupados!).
La toalla es apenas un instrumento del que ni me percato, y la crema un simple engorro por el que debo pasar y me resta…¿2 minutos?
Elegir la ropa, vestirse, secarse el pelo (quejumbroso), peinarse, ponerse las lentillas, lavarse los dientes…Ya desayunaré en el trabajo.
1 de Febrero. Y el frío ha vuelto a abandonar esta región para dejar que campemos sin encogimientos de hombros.
Le respondemos con un apagón eléctrico de 5 minutos.
¿Escuchará nuestra llamada?
1 de Febrero. Y las hipotecas suben y los bolsillos se retuercen. Las necesidades vacuas se lamentan. Al señor ego le han dado una patada en el estómago, por lo que se agacha y lo protege con sus brazos, aguantando una mueca de dolor en el rostro, reprimiendo el quejido.
Saboreo las galletas frente a la pantalla. La pantalla. 10 puntos para el inventor de la pantalla. Símbolo del avance, la tecnología, el primer mundo y el status.
Entre correos, blogs, foros, juegos y noticias...comienza la jornada laboral. Mejor será que cambiemos al Power Point y al Excel.
Clic…clic..tic..tac..riiing, sshh. Ruidos de oficina interrumpidos por charlas, peticiones, órdenes, quejas, risas…
¿Realmente influyo en el mundo desde mi asiento? ¿Positivamente, acaso?
Ya no hablo de lo que hago en el trabajo. Antes me hacía ilusión contarlo, perderme en los detalles, explicarme. Ahora me aturde. A los que lo comparten, porque ya lo conocen, a los que no, porque hay que explicar demasiado.
De todas formas, hay días mejores, hay días peores. Pero es gratificante cuando se obtienen resultados (Cuando la notoriedad es alta, cuando las ventas suben, cuando la rentabilidad se agradece, cuando se llega al público y tú estás ahí, expectante). Siempre y cuando la campaña motive.
Y cada día se aprende algo, y cada día se mejora en algo. Aunque también se repitan errores infinidad de veces.
Luego está el compañerismo, la identificación con el grupo, la sensación de pertenencia. O la disgregación, el vapuleo, las intrigas de despacho.
El 22 nos vamos a Lanzarote. Hasta el 25. Política de empresa que busca el motivar a sus empleados por otras vías e incentivar la sensación de grupo (aunar empatías). No estaría mal que ésa intención se hiciera notar en las cuentas corrientes, también.
1 de Febrero. Y los planes para el fin de semana se dibujan. ¿Qué hacen los jóvenes adultos? Yo ceno fuera, quedo con amigos, bailo, voy a conciertos, patino (o intento hacerlo) sobre hielo, voy a esquiar (o me engañan y juego a paddle), se va al cine, al teatro, a jugar a los bolos…. Nos emborrachamos, follamos, nos disfrazamos, hacemos fiestas playstation. Tb hay ocio solitario. Lo dicho: Blogs, lectura, música, foros, juegos, noticias… Qué hacen los jóvenes adultos sino divertirse, buscarse, encontrarse, autorealizarse, explorar e indagar.
Anoche (31 de Enero) soñé que viajaba a Asturias con un amigo del trabajo. Estaba feliz porque veía a mi familia (a la que hace más de un año que no veo, exceptuando a mi primo), y porque la compañía era grata. Siempre me maravillo de la afinidad que puede haber entre algunas personas. Y cuando a mí me pasa (que soy algo reservada por naturaleza), me sorprende aún más. ¡Hay millones de afinidades en el mundo!.
Mi tío (el que escribe, el que escala y el que reflexiona) me envió un email agradeciéndome los comentarios (básicamente, el alardear) sobre su libro. Me morí de vergüenza porque yo no le había dicho nada. Porque no sé como le llegó la información. Porque la red no es, de nuevo, tan anónima como a menudo quisiera. Y porque nos obligué a sentimentalismos a los que no estamos acostumbrados.
Típico de mí: Ruborizarse por ser pillada halagando a alguien.
Tb soñé anoche que viajaba a Canadá: Signo de mis ansias de viajar, que llega ya a niveles de subconsciente. Me descubrí tan ensimismada en mis felices sueños, que se me había olvidado que hoy era 1 de Febrero y tenía que ir a trabajar.
Así va siendo mi rutina.
PD: Vistas las intervenciones sin venir a cuento que provoca el concurso de Blogs de 20minutos, he vuelto a pasar al modo moderación de comentarios. Aunque ni me resulta práctico ni me parece lo ideal para esta interfaz.
Desde que un despertador suena a las 6:30-7:00 de la mañana, y, arrancados del sopor y ensimismamiento en el que estábamos imbuidos, nos alejamos de la maraña de nuestros sueños para tomar conciencia de nuestra propia pesadez, cuerpo y sopor.
El baño es frío, así que me desnudo rápido y me meto casi de un salto en la bañera. La ducha, con prisas. Buscando siempre la temperatura de color rojo para dejarla caer sobre mi cuerpo. Apenas lo necesario para sentirme bien, antes de que el remordimiento de conciencia de dejar el agua correr sin rumbo fijo se apodere de mí. (¡Qué lejano me parece de repente el recuerdo de los lúdicos baños infantiles y despreocupados!).
La toalla es apenas un instrumento del que ni me percato, y la crema un simple engorro por el que debo pasar y me resta…¿2 minutos?
Elegir la ropa, vestirse, secarse el pelo (quejumbroso), peinarse, ponerse las lentillas, lavarse los dientes…Ya desayunaré en el trabajo.
1 de Febrero. Y el frío ha vuelto a abandonar esta región para dejar que campemos sin encogimientos de hombros.
Le respondemos con un apagón eléctrico de 5 minutos.
¿Escuchará nuestra llamada?
1 de Febrero. Y las hipotecas suben y los bolsillos se retuercen. Las necesidades vacuas se lamentan. Al señor ego le han dado una patada en el estómago, por lo que se agacha y lo protege con sus brazos, aguantando una mueca de dolor en el rostro, reprimiendo el quejido.
Saboreo las galletas frente a la pantalla. La pantalla. 10 puntos para el inventor de la pantalla. Símbolo del avance, la tecnología, el primer mundo y el status.
Entre correos, blogs, foros, juegos y noticias...comienza la jornada laboral. Mejor será que cambiemos al Power Point y al Excel.
Clic…clic..tic..tac..riiing, sshh. Ruidos de oficina interrumpidos por charlas, peticiones, órdenes, quejas, risas…
¿Realmente influyo en el mundo desde mi asiento? ¿Positivamente, acaso?
Ya no hablo de lo que hago en el trabajo. Antes me hacía ilusión contarlo, perderme en los detalles, explicarme. Ahora me aturde. A los que lo comparten, porque ya lo conocen, a los que no, porque hay que explicar demasiado.
De todas formas, hay días mejores, hay días peores. Pero es gratificante cuando se obtienen resultados (Cuando la notoriedad es alta, cuando las ventas suben, cuando la rentabilidad se agradece, cuando se llega al público y tú estás ahí, expectante). Siempre y cuando la campaña motive.
Y cada día se aprende algo, y cada día se mejora en algo. Aunque también se repitan errores infinidad de veces.
Luego está el compañerismo, la identificación con el grupo, la sensación de pertenencia. O la disgregación, el vapuleo, las intrigas de despacho.
El 22 nos vamos a Lanzarote. Hasta el 25. Política de empresa que busca el motivar a sus empleados por otras vías e incentivar la sensación de grupo (aunar empatías). No estaría mal que ésa intención se hiciera notar en las cuentas corrientes, también.
1 de Febrero. Y los planes para el fin de semana se dibujan. ¿Qué hacen los jóvenes adultos? Yo ceno fuera, quedo con amigos, bailo, voy a conciertos, patino (o intento hacerlo) sobre hielo, voy a esquiar (o me engañan y juego a paddle), se va al cine, al teatro, a jugar a los bolos…. Nos emborrachamos, follamos, nos disfrazamos, hacemos fiestas playstation. Tb hay ocio solitario. Lo dicho: Blogs, lectura, música, foros, juegos, noticias… Qué hacen los jóvenes adultos sino divertirse, buscarse, encontrarse, autorealizarse, explorar e indagar.
Anoche (31 de Enero) soñé que viajaba a Asturias con un amigo del trabajo. Estaba feliz porque veía a mi familia (a la que hace más de un año que no veo, exceptuando a mi primo), y porque la compañía era grata. Siempre me maravillo de la afinidad que puede haber entre algunas personas. Y cuando a mí me pasa (que soy algo reservada por naturaleza), me sorprende aún más. ¡Hay millones de afinidades en el mundo!.
Mi tío (el que escribe, el que escala y el que reflexiona) me envió un email agradeciéndome los comentarios (básicamente, el alardear) sobre su libro. Me morí de vergüenza porque yo no le había dicho nada. Porque no sé como le llegó la información. Porque la red no es, de nuevo, tan anónima como a menudo quisiera. Y porque nos obligué a sentimentalismos a los que no estamos acostumbrados.
Típico de mí: Ruborizarse por ser pillada halagando a alguien.
Tb soñé anoche que viajaba a Canadá: Signo de mis ansias de viajar, que llega ya a niveles de subconsciente. Me descubrí tan ensimismada en mis felices sueños, que se me había olvidado que hoy era 1 de Febrero y tenía que ir a trabajar.
Así va siendo mi rutina.
PD: Vistas las intervenciones sin venir a cuento que provoca el concurso de Blogs de 20minutos, he vuelto a pasar al modo moderación de comentarios. Aunque ni me resulta práctico ni me parece lo ideal para esta interfaz.
martes, enero 09, 2007
María Antonieta (2)
Es María Antonieta una película totalmente personal y subjetiva. Subjetiva desde el momento en el que, lo que se busca, es ahondar en el sentimiento de esa reina adolescente desde el punto de vista del siglo XXI, y desde el momento en el que en lo único en que se centra es en ese personaje y su vida en Versalles.
No busquéis más. Porque de eso se trata. No de la situación política de la época, no de una crítica a la sociedad burguesa, ni siquiera, de la biografía de la protagonista (por eso estaba de más ver su final en ella) Sino, simplemente, de esa parte de su vida que la determinó, la definió y la catapultó a la memoria colectiva.
Maria Antonieta es, ante todo, una película para los sentidos. Y a través de su magnífica dirección de arte, fotografía, puesta en escena, interpretaciones (bueno), banda sonora y contrastes y juegos visuales (tal cual videoclip y lenguaje publicitario), se llega a hacer sentir al espectador aquello que la protagonista siente, percibe o la rodea.
La incomprensión, la ignorancia, la impotencia… el refugio en la frivolidad. La exaltación de esa frivolidad (tan característica de ese siglo, y, en ese sentido, la película sí retrata de algún modo la sociedad burguesa de entonces, con las pelucas como símbolo de status y los chismorreos como entretenimiento vano), son algunos de los sentimientos que consigues percibir y entender. Hacer tuyos, porque son suyos. Y eso sin que, absolutamente nadie, diga una palabra sobre ello en toda la película.
Al mismo tiempo, Sofia Coppola hace gala de su dominio audiovisual al resumir mediante simples fundidos a negro, elipsis y transiciones, eventos que llevaría varios minutos describir, y que el espectador percibe en breves lapsos de tiempo, gracias a la gran utilización de los recursos de los que el cine dispone: imagen, sonido y enorme capacidad narrativa y de síntesis.
En resumen, es una amalgama de incitaciones a los sentidos que llegan, seducen y atrapan en su mundo; similares a aquel helado de fresa que probamos, nos conmueve, y somos incapaces de describir.
Bueno, que a mí me ha encantado, pero a los que prefieran una narración tipo presentación-nudo-desenlace (o algún tipo de narración con inicio y final), una biografía rigurosa de inicio a fin, una profundización en los entresijos sociales y políticos de la época…que se olviden. Ésto va de Maria Antonieta en Versalles visto con calidoscopio del s.XXI (y de forma exquisita y cuidada 100% en su lenguaje audiovisual, eso sí). Y ya está.
La BSO, genial.
No busquéis más. Porque de eso se trata. No de la situación política de la época, no de una crítica a la sociedad burguesa, ni siquiera, de la biografía de la protagonista (por eso estaba de más ver su final en ella) Sino, simplemente, de esa parte de su vida que la determinó, la definió y la catapultó a la memoria colectiva.
Maria Antonieta es, ante todo, una película para los sentidos. Y a través de su magnífica dirección de arte, fotografía, puesta en escena, interpretaciones (bueno), banda sonora y contrastes y juegos visuales (tal cual videoclip y lenguaje publicitario), se llega a hacer sentir al espectador aquello que la protagonista siente, percibe o la rodea.
La incomprensión, la ignorancia, la impotencia… el refugio en la frivolidad. La exaltación de esa frivolidad (tan característica de ese siglo, y, en ese sentido, la película sí retrata de algún modo la sociedad burguesa de entonces, con las pelucas como símbolo de status y los chismorreos como entretenimiento vano), son algunos de los sentimientos que consigues percibir y entender. Hacer tuyos, porque son suyos. Y eso sin que, absolutamente nadie, diga una palabra sobre ello en toda la película.
Al mismo tiempo, Sofia Coppola hace gala de su dominio audiovisual al resumir mediante simples fundidos a negro, elipsis y transiciones, eventos que llevaría varios minutos describir, y que el espectador percibe en breves lapsos de tiempo, gracias a la gran utilización de los recursos de los que el cine dispone: imagen, sonido y enorme capacidad narrativa y de síntesis.
En resumen, es una amalgama de incitaciones a los sentidos que llegan, seducen y atrapan en su mundo; similares a aquel helado de fresa que probamos, nos conmueve, y somos incapaces de describir.
Bueno, que a mí me ha encantado, pero a los que prefieran una narración tipo presentación-nudo-desenlace (o algún tipo de narración con inicio y final), una biografía rigurosa de inicio a fin, una profundización en los entresijos sociales y políticos de la época…que se olviden. Ésto va de Maria Antonieta en Versalles visto con calidoscopio del s.XXI (y de forma exquisita y cuidada 100% en su lenguaje audiovisual, eso sí). Y ya está.
La BSO, genial.
domingo, enero 07, 2007
Marie-Antoinette (La reina adolescente)
10 I Want Candy.mp3


Belleza Fotografía

Arte
Dirección Elipsis


Punk
Vans Fundido a negro
Rococó Rosa

Exceso Ignorancia
Seducción BSO
María Antonieta Diversión
y SOFIA COPPOLA.
Belleza Fotografía
Dirección Elipsis
Punk
Vans Fundido a negro
Rococó Rosa
Exceso Ignorancia
Seducción BSO
María Antonieta Diversión
y SOFIA COPPOLA.
jueves, enero 04, 2007
Padres, ¡para qué os quiero!
Dios mío. PADRES.
Creo que no lidiaba con algo así desde la adolescencia.
Bueno, miento, desde alguno de los primeros años de carrera. En el que, aún, determinadas actitudes tenían algún sentido, pero que, indudablemente, YA NO.
No he sido ni adolescente problemática, ni irascible, de malas compañías o rebelde. Más bien al contrario, en ocasiones creo haber sido demasiado sumisa (en parte porque creo tener el sentido de la responsabilidad y obligación demasiado arraigado). De lo único que podría habérseme culpado fue de ser algo promiscua. Y eso acabó pronto, así que apenas cuenta.
Quizá, a día de hoy, con su única hija a punto de volar del nido, haciendo ya cada uno su propia vida y sin tener demasiados momentos comunicativos, se trate de un mecanismo de defensa que les aferre a aquello que creen estar perdiendo y, por lo mismo, se comportan de forma irracional e impositiva. Pues siempre hay un punto en el que el consejo deja de ser tal para adquirir un tono mandatario. Y en el que la contestación diplomática deja de serlo para ser contestataria. Y ahí es cuando los dos bandos chocan y se lidia la batalla.
Mandatario vs. Contestatario.
Y me siento totalmente absurda en esta situación. En esta situación que apenas he vivido en años más polémicos y en la que ahora, a mis 24 años, me veo inmersa.
¡Ellos, que deberían conocerme mejor que nadie.!
Si hay algo que no aguanto, es que me digan lo que tengo que hacer. No ya que me den consejo o me asesoren (cuando yo lo pida o lo deje de pedir, eso no me importa tanto). Sino que, realmente, tengan la intención de ordenármelo. Mucho menos, si la orden en cuestión deja de tener sentido en cuanto se refiere a una decisión que únicamente me atañe a mí: como es en el caso de qué hacer con mi vida o estilo de vida.
Mi vida con la que, a día de hoy, quizá esté o no del todo satisfecha, pero mi vida al fin y al cabo. Y a este punto me han llevado mis propias decisiones, mis propios llantos, alegrías, dubitaciones, aseveraciones..y nunca, jamás, a nadie he hecho responsable de ello más que a mí. Ni nadie, jamás, había osado señalar con el dedo lo que era erróneo o favorable de ella y ordenado modificar algo sin tener en cuenta mi opinión (y menos, sin tener razones de peso para ello).
Que vengan con esto ahora sin motivo aparente acaba con toda mi paciencia y raya en el sinsentido.
Así están las cosas, y mi última opción, tras dejar traslucir mi rechazo a tales comentarios de tono imperativo y ser ignorada, ha sido poner la barrera del silencio.
El silencio, poderosa arma expresiva capaz de decir tanto. El silencio, que a título personal, me ayuda a calmar los ánimos y poder enfrentarme a la situación de forma fría y concisa cuando la situación lo requiere.
También es un arma vengativa, porque el pago con el silencio duele. Y no es una actitud que haya de perdurar demasiado, ya que puede llegar a ser mortalmente dañina para las relaciones.
¿Pero qué hacer contra los necios que hacen oídos sordos a las palabras?
Por mi parte, exagero aún más las conductas que quieren modifique, subrayando así mi derecho a definir y dirigir mi propia vida; y castigo en dosis más o menos notorias como signo de mi no acuerdo con su actitud.
Espero que el mensaje sea captado.
Tampoco las actitudes de los padres son perfectas, así que mejor harían en no mirar paja en ojo ajeno sin ver la viga en el propio.
09 We Were Never Built To Last 1.mp3
Creo que no lidiaba con algo así desde la adolescencia.
Bueno, miento, desde alguno de los primeros años de carrera. En el que, aún, determinadas actitudes tenían algún sentido, pero que, indudablemente, YA NO.
No he sido ni adolescente problemática, ni irascible, de malas compañías o rebelde. Más bien al contrario, en ocasiones creo haber sido demasiado sumisa (en parte porque creo tener el sentido de la responsabilidad y obligación demasiado arraigado). De lo único que podría habérseme culpado fue de ser algo promiscua. Y eso acabó pronto, así que apenas cuenta.
Quizá, a día de hoy, con su única hija a punto de volar del nido, haciendo ya cada uno su propia vida y sin tener demasiados momentos comunicativos, se trate de un mecanismo de defensa que les aferre a aquello que creen estar perdiendo y, por lo mismo, se comportan de forma irracional e impositiva. Pues siempre hay un punto en el que el consejo deja de ser tal para adquirir un tono mandatario. Y en el que la contestación diplomática deja de serlo para ser contestataria. Y ahí es cuando los dos bandos chocan y se lidia la batalla.
Mandatario vs. Contestatario.
Y me siento totalmente absurda en esta situación. En esta situación que apenas he vivido en años más polémicos y en la que ahora, a mis 24 años, me veo inmersa.
¡Ellos, que deberían conocerme mejor que nadie.!
Si hay algo que no aguanto, es que me digan lo que tengo que hacer. No ya que me den consejo o me asesoren (cuando yo lo pida o lo deje de pedir, eso no me importa tanto). Sino que, realmente, tengan la intención de ordenármelo. Mucho menos, si la orden en cuestión deja de tener sentido en cuanto se refiere a una decisión que únicamente me atañe a mí: como es en el caso de qué hacer con mi vida o estilo de vida.
Mi vida con la que, a día de hoy, quizá esté o no del todo satisfecha, pero mi vida al fin y al cabo. Y a este punto me han llevado mis propias decisiones, mis propios llantos, alegrías, dubitaciones, aseveraciones..y nunca, jamás, a nadie he hecho responsable de ello más que a mí. Ni nadie, jamás, había osado señalar con el dedo lo que era erróneo o favorable de ella y ordenado modificar algo sin tener en cuenta mi opinión (y menos, sin tener razones de peso para ello).
Que vengan con esto ahora sin motivo aparente acaba con toda mi paciencia y raya en el sinsentido.
Así están las cosas, y mi última opción, tras dejar traslucir mi rechazo a tales comentarios de tono imperativo y ser ignorada, ha sido poner la barrera del silencio.
El silencio, poderosa arma expresiva capaz de decir tanto. El silencio, que a título personal, me ayuda a calmar los ánimos y poder enfrentarme a la situación de forma fría y concisa cuando la situación lo requiere.
También es un arma vengativa, porque el pago con el silencio duele. Y no es una actitud que haya de perdurar demasiado, ya que puede llegar a ser mortalmente dañina para las relaciones.
¿Pero qué hacer contra los necios que hacen oídos sordos a las palabras?
Por mi parte, exagero aún más las conductas que quieren modifique, subrayando así mi derecho a definir y dirigir mi propia vida; y castigo en dosis más o menos notorias como signo de mi no acuerdo con su actitud.
Espero que el mensaje sea captado.
Tampoco las actitudes de los padres son perfectas, así que mejor harían en no mirar paja en ojo ajeno sin ver la viga en el propio.
09 We Were Never Built To Last 1.mp3
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